•   TRÍPOLI  |
  •  |
  •  |
  • AFP

El presidente sudafricano Jacob Zuma llegó hoy a Trípoli para conversar con Muamar Kadhafi sobre una "estrategia de salida", luego de que el líder libio fuera abandonado por la mayor parte de sus aliados tradicionales.

Poco antes de la llegada del presidente sudafricano, el gobierno libio acusó a la OTAN de haber matado a 11 civiles en el bombardeo de la ciudad de Zliten, región de Wadi Kaam, 150 km al este de Trípoli. "Instalaciones civiles y militares de la región de Wadi Kaamm en Zliten fueron blanco el lunes de ataques del agresor colonialista cruzado", informó la agencia oficial JANA. "Once mártires cayeron y un cierto número de personas fueron heridas", agregó la agencia oficial.

Si la afirmación de JANA fuera cierta, se trataría del principal error de la OTAN que interviene militarmente en Libia desde el 19 de marzo pasado. Las restricciones que las autoridades libias imponen a la prensa internacional impiden verificar estas informaciones. Según JANA, que cita fuentes militares, los aviones de la OTAN atacaron nuevamente la ciudad de Al Jafra, a 600 km al sur de Trípoli.

Destruyen objetivos

Por su parte, la OTAN anunció que había destruido una veintena de objetivos militares, en particular un lanzamisiles, durante los ataques llevados a cabo el domingo en los alrededores de Misrata.

"En solamente dos meses hemos realizado avances significativos. Hemos reducido seriamente la capacidad de Gadafi de matar a su propio pueblo", se congratuló el lunes el secretario general de la Alianza Atlántica, el danés Anders Fogh Rasmussen.

Kadhafi "está cada vez más aislado en su país y en el extranjero", agregó Ramussen en un discurso pronunciado en Bulgaria. "Es hora de que se vaya", concluyó el secretario general de la OTAN, refiriéndose al líder libio en el poder desde hace 42 años.

El presidente sudafricano, recibido en el aeropuerto de Trípoli por el primer ministro libio Al Baghadadi Al Mahmudi, prevé entrevistarse con Kadhafi para elaborar una estrategia de salida.

Desde el inicio de la crisis, Kadhafi ha ido perdiendo uno a uno sus principales aliados en el extranjero.  El viernes pasado, Rusia, aliado tradicional de Libia, se sumó a las potencias occidentales para pedir que Kadhafi abandone el poder. Sin embargo, el gobierno libio, sólo acepta la mediación de la Unión Africana (UA), que al inicio de su misión presentó una "hoja de ruta" aceptada por el régimen pero rechazada por el Consejo Nacional de Transición (CNT), la dirección política de la rebelión.

Discuten "hoja de ruta"
El gobierno libio indicó por su parte que Zuma viajó a Trípoli para discutir sobre la aplicación de la "hoja de ruta", que prevé un alto el fuego y la instauración de un período de transición antes de la celebración de elecciones democráticas.

Por su lado, el presidente del CNT, Mustafá Abdeljalil reiteró el fin de semana pasado que "ninguna negociación es posible antes de la partida de Kadhafi y de su régimen".

La rebelión asegura tener dificultades financieras y necesitar ayuda de la comunidad internacional.

"No tengo ningún recurso. Estamos en una situación crítica, nuestros amigos deben recordar que estamos en guerra", dijo el ministro de Petróleo y Finanzas de la rebelión, Alí Tarhuni, que a largo plazo se mostró optimista.

"Vamos a ganar la guerra. Es una cuestión de tiempo", dijo Targuni.

Las fuerzas rebeldes, mal armadas y mal equipadas, están bloqueadas en Brega, controlada por las fuerzas leales a Kadhafi, a unos 250 km al oeste de Bengasi, capital de la rebelión.