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  • EFE

La Dirección de Migración hondureña advirtió este martes que el sacerdote salvadoreño Andrés Tamayo, que fue expulsado de Honduras tras el golpe de Estado de 2009 y regresó el sábado con el ex presidente Manuel Zelaya, tiene que abandonar el país.

"La Dirección de Migración le otorgó un permiso especial temporal al señor Tamayo y una vez que se le venza tiene que salir del país", dijo el director del servicio, Africo Madrid, a medios locales.

El ministro dijo que el permiso es por ocho días pero que el religioso "tiene derecho a solicitar, si así lo considera, una revisión" de su situación migratoria.

Tamayo, por su parte, dijo en declaraciones a la televisión local que defenderá con sus abogados el derecho a permanecer en Honduras y advirtió que su expulsión constituiría una violación del punto 3 del Acuerdo de Cartagena de 22 de mayo pasado.

Dicho acuerdo, firmado por Zelaya y el actual presidente hondureño Porfirio Lobo, con la mediación de Colombia y Venezuela, permitió el regreso del derrocado ex presidente a Honduras, tras 16 meses de exilio en República Dominicana.

Uno de los puntos compromete al Estado a "profundizar en las garantías otorgadas para el regreso en condiciones de seguridad y libertad a los ex funcionarios del gobierno del ex presidente (...) y demás personas afectadas por la crisis que hoy se encuentran en el exterior".

Tras 20 años de vivir en Honduras, Tamayo había adquirido la nacionalidad y prestaba sus servicios como párroco en el municipio de Gualaco, en el departamento de Olancho, 300 km al este de la capital.

El sacerdote se ganó la animadversión de los empresarios madereros por su intransigente defensa del bosque, al punto de que las autoridades militares tuvieron que prestarle protección permanente ante las constantes amenazas contra su vida.

Durante el gobierno de facto de Roberto Micheletti, tras el golpe contra Zelaya el 28 de junio de 2009, Tamayo fue expulsado del país.