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  • EFE

La organización defensora de los derechos humanos Human Rights Watch (HRW) denunció hoy el fracaso de muchos Gobiernos en ofrecer cuidados paliativos a sus ciudadanos para combatir el dolor en enfermedades como el cáncer y el sida.

En su informe "Evaluación global sobre los tratamientos contra el dolor: Acceso a los cuidados paliativos como un derecho humano", HRW señala que "decenas de millones de personas se enfrentan a una muerte en agonía debido al abandono en cuidados paliativos".

En sus 128 páginas, el informe detalla el fracaso de muchos Gobiernos en adoptar las medidas básicas para garantizar que sus ciudadanos que sufren dolores severos por cáncer, sida u otras enfermedades tengan acceso a cuidados paliativos y a un servicio sanitario básico que mejore su calidad de vida.

HRW señaló que en 35 de los 192 países analizados menos del uno por ciento de los pacientes con dolores moderados a severos en situación terminal por cáncer o sida podrían acceder a medicación más fuerte para combatirlos.

Agrega que esos países se concentran en el África subsahariana, pero también en el Norte de África, Asia, Oriente Medio y Centroamérica.

"A nivel mundial las necesidades son enormes en cuidados
paliativos, pero hay Gobiernos que simplemente los ignoran", dijo la
especialista de salud de HRW, Laura Thomas, que subrayó que "no hay
excusas para el sufrimiento por dolores severos cuando hay
medicación barata que puede ayudar".

Según la organización, el 60 % de los fallecidos anuales en países de ingresos bajos y medianos, unos 33 millones de personas, habrían necesitado ese tipo de cuidados, mientras que en los países avanzados esa atención se proporciona cada vez más a las personas mayores y a pacientes de cáncer.

Agrega que en ellos la mayor parte de los pacientes de cáncer son diagnosticados en una etapa avanzada de la enfermedad y ya no tienen cura, siendo su única opción los cuidados paliativos.

HRW señala que la disponiblidad de fármacos potentes contra el dolor es muy limitada en la mayor parte de los países más poblados, y al menos 100.000 fallecen cada año por cáncer o VIH/sida sin tratamiento adecuado en ese sentido en China, India, Indonesia, Nigeria, Rusia y Sudáfrica.

Para elaborar el estudio la organización realizó una encuesta en 40 países y encontró que en el 75 % de ellos no existen políticas sanitarias nacionales para dar esa atención, pese a las recomendaciones de la Organización Mundial de la Salud (OMS).

También revela que en la mayoría de esos países el personal sanitario no cuenta con preparación para proporcionar ese cuidado y en 33 de ellos, sus Gobiernos imponen restricciones que van más allá de las convenciones de la ONU sobre fármacos a la hora de prescribir tratamientos con morfina.

La organización destaca, no obstante, los exitosos programas globales de acceso a cuidados paliativos realizados por Colombia, Jordania, Rumania, Uganda y Vietnam.

"Colombia, Uganda y otros países han trabajado mucho para proporcionar ese tipo de cuidados, lo que muestra a los demás que también pueden hacer progresos. El ingrediente clave es la voluntad política para ofrecer esos servicios sanitarios y aliviar el dolor de quienes sufren", dijo Thomas.

Respecto a la situación de América, HRW indica que en este continente mueren cada año unos 100.000 pacientes por cáncer terminal y VIH/sida sin acceso a esos cuidados, pero considera que "la cifra real es probablemente mucho más alta".

En aproximadamente la mitad de los países de Centroamérica y Caribe la medicación con opiáceos es escasa y "si acaso, se utiliza para tratar a pacientes terminales de cáncer y sida con dolores", y menos de la tercera parte de ellos recibirían tratamiento adecuados en Belice, El Salvador, Honduras, Nicaragua, Saint Kitts y Nevis, Trinidad y Tobago, Jamaica, República Dominicana y Haití, dice HRW.

Agrega que entre 2006 y 2008, en Bolivia, Antigua y Barbuda, y Honduras no hubo información de consumo de medicamentos opiáceos para esos cuidados y que en Haití solo lo recibieron menos del uno por ciento de los pacientes terminales por esas enfermedades.

En Suramérica, dice HRW, los niveles de consumo de esos medicamentos "son significativamente más altos que en los países centroamericanos y caribeños, pero todavía lejos de Norteamérica y Europa occidental".

La organización señala que varios países suramericanos, como Bolivia, Ecuador, Perú y Surinam, están en niveles inferiores a los de sus vecinos y en ellos las medicaciones con opiáceos se aplican sólo a los enfermos con dolores crónicos, por lo que menos del 40 % de quienes están en esa situación estarían tratados de la forma adecuada.

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