•   SANA / AFP  |
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Miles de combatientes tribales trataban de llegar ayer jueves a Saná para participar en los combates entre los partidarios del principal líder tribal y las fuerzas del presidente Alí Abdalá Saleh, unos enfrentamientos que ya causaron 63 muertos en dos días.

Al mismo tiempo, ambos bandos lanzaron llamados a manifestarse este viernes, particularmente en Saná y en Taez, la gran ciudad en el sureste del país, donde una protesta fue reprimida el lunes con un balance de medio centenar de muertos.
Durante su camino hacia Saná, los combatientes tribales se enfrentaron a las fuerzas gubernamentales en el punto de control militar de Al Azraqein, a 15 km al norte de la capital, según responsables tribales.

La aviación del ejército yemení sobrevoló a baja altitud esta concentración de combatientes tribales para intimidarles e hizo lo propio sobre la población del jeque al Ahmar, Jamr, a 80 km al norte de Saná, según testigos.

Por tercera noche consecutiva se produjeron violentos combates entre las fuerzas gubernamentales y los seguidores de Al Ahmar en el barrio de Al Hasaba, en el norte de la capital.

Saleh envió a esa zona “fuerzas especiales”, bien entrenadas y formadas en la lucha antiterrorista, según testigos.

“Hemos escuchado a las ambulancias evacuar a heridos toda la noche y he visto una columna de humo levantarse sobre la sede del Congreso Popular General”, el partido gubernamental, declaró un habitante que no se atrevía a salir.

Por lo menos 63 muertos
Según fuentes hospitalarias, 16 personas, entre ellas una niña de 7 años, resultaron muertas antes del amanecer, lo que eleva a 63 el número de fallecidos por estos combates en Saná en los últimos dos días. La mayoría de las víctimas son combatientes de ambos bandos.

“Las calles de Al Hasaba están llenas de cadáveres, pero las ambulancias no pueden llegar por los disparos”, explicó un médico que pidió el anonimato.

Sin embargo, se escucharon pocos disparos durante la jornada en la capital, donde el éxodo de habitantes se acentúa en esta ciudad privada del agua corriente, donde hay cortes de electricidad y en la que la gasolina empieza a escasear.

“Si los combates continúan en el fin de Yemen”, aseguró un hombre de unos 70 años, que reunió a una treintena de familiares (20 de ellos sus nietos) para abandonar la capital.

En Taez, a 270 kilómetros al sur de Saná, tuvieron lugar por primera vez combates entre opositores armados y fuerzas gubernamentales, indicaron testigos.

Tras cuatro meses de protestas populares sangrientamente reprimidas por el régimen de Saleh, que se niega a dejar el poder, la revuelta adquirió otra magnitud el 23 de mayo con el inicio de duros combates en Saná entre fuerzas leales al presidente y los seguidores del jeque Sadek al Ahmar, que se unió a la oposición.