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  • AFP

La Asamblea General de la Organización de Estados Americanos (OEA) en El Salvador ha hecho pasar inadvertida una audaz maniobra del presidente Mauricio Funes y la oposición para "amarrar" a la corte constitucional, denunciada por los empresarios como un "golpe a la democracia".

Los diputados de la derecha opositora reformaron el jueves, en una votación en la que se abstuvo la bancada oficialista de izquierda, la Ley Orgánica Judicial y dispusieron que los fallos de corte constitucional ahora deberán ser aprobados por la unanimidad de sus cinco jueces y ya no por mayoría. Funes sancionó rápidamente el decreto legislativo, que en la práctica paralizará a la Sala Constitucional de la Corte Suprema, pues todos sus fallos venían siendo aprobados por 4-1, por lo que la reforma fue denunciada como un "golpe a la democracia" por políticos oficialistas y por la cúpula empresarial.

La Asociación Nacional de la Empresa Privada (ANEP) dijo que éste es "un verdadero golpe a la democracia" y "llama la atención que el mismo día de su aprobación, la ley fue sancionada y publicada por el presidente de la República, sin analizar la constitucionalidad y la conveniencia para la democracia".

"Golpe de Estado técnico"

En tanto, el presidente del Congreso, el oficialista Sigfrido Reyes, dijo que los diputados del partido gobernante de la ex guerrilla izquierdista se negaron a votar la reforma porque se trataba de "un golpe de Estado técnico".

Funes, primer presidente izquierdista de El Salvador, ha guardado silencio luego de que sancionó la reforma, lo que ha permitido que por primera vez reciba halagos de la derecha opositora, que calificaba como un "fracaso" sus dos años de gobierno.

"Yo felicito al presidente (Funes), por su valentía de sobreponer el interés nacional al de su partido. El vio la amenaza y firmó inmediatamente" la ley, dijo el diputado derechista Mario Valiente a El Diario de Hoy.

La actual Sala de lo Constitucional, instalada en 2009 e integrada por cuatro jueces ajenos al mundo político y uno vinculado a la derecha, había cosechado elogios por haber venido fallando ajena a presiones políticas, afectando a veces los intereses de Funes, y otras los de la oposición u otros sectores.

La Sala estaba facultada para dictar fallos por mayoría de tres votos en los recursos de amparo y de cuatro para las resoluciones constitucionales. En estos dos años nunca lograba unanimidad, sino que fallaba usualmente por 4-1.

Un diputado derechista admitió que la reforma fue aprobada por temor a que la Sala declarara inconstitucionales algunas polémicas leyes, entre ellas una que dolarizó la economía salvadoreña en 2001 y otra que 1993 perdonó los crímenes perpetrados durante la guerra civil (1980-1992). "Lo que motivó (la reforma) fue que (los magistrados) tenían en lista quitar la ley de amnistía, quitar la dolarización y el TLC (con EU), que sería un desorden enorme, un desequilibrio político", declaró el diputado derechista Dagoberto Marroquín, según publicó este domingo en El Diario de Hoy.

La Sala había perjudicado a Funes en 2009, cuando le quitó una partida presupuestaria secreta que era manejada con entera discrecionalidad.


Luto

El tribunal también afectó los intereses de la derecha opositora en abril pasado, cuando ordenó la disolución legal del Partido de Conciliación Nacional y de la Democracia Cristiana, por no haber conseguido el 3% de los votos en las elecciones de 2009, como lo exige la Constitución. "La democracia en El Salvador está de luto, no se puede amarrar a una Sala de lo Constitucional, que era la última reserva moral", declaró el analista y profesor universitario Roberto Cañas.

Funes debe inaugurar este domingo en la noche la asamblea de la OEA, junto al secretario general del foro, José Miguel Insulza.