•   SAN SALVADOR / AFP  |
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El presidente salvadoreño Mauricio Funes hizo ayer viernes un llamado “urgente” a superar un conflicto entre los poderes del Estado, que él mismo contribuyó a crear cuando promulgó una ley que modificó las votaciones en el tribunal constitucional.

“El país ha vivido un verdadero conflicto de poderes”, admitió Funes, en una carta publicada este viernes en todos los diarios del país, en la que llamó a “recuperar la necesaria armonía democrática”.

El Congreso, con los votos de la derecha opositora y la abstención de la izquierda oficialista, reformó el 2 de junio la Ley Orgánica Judicial, obligando a que la Sala de lo Constitucional de la Corte Suprema dictara ahora sus fallos por unanimidad, algo que jamás sucedía en la práctica.

La reforma, velozmente sancionada por Funes, fue calificada como un “golpe a la democracia” por la cúpula empresarial y por el partido gobernante, que consideraron que paralizaría al tribunal constitucional, que solía dictar sus fallos por mayoría de sus cinco jueces.

“El país ha vivido un verdadero conflicto de poderes, que he visto con suma preocupación y que tenemos la responsabilidad urgente de superar mediante un acuerdo institucional que permita recuperar la necesaria armonía democrática”, dijo Funes, primer gobernante de izquierda del país.

 

Reforma promovida por la derecha
La derecha promovió la reforma para impedir que la corte declarara inconstitucionales algunas leyes, entre ellas una amnistía dictada en 1993 tras el fin de la guerra civil, que favoreció a violadores de los derechos humanos, incluidos los militares que asesinaron a seis sacerdotes en 1989.

Antes de la reforma, sancionada inusualmente por Funes el mismo día de su aprobación en el Congreso, la sala fallaba con mayoría de tres votos los recursos de amparo y de cuatro los temas constitucionales.

Funes, blanco de críticas por promulgar el polémico decreto impulsado por la derecha, dijo este viernes que lo firmó por considerar que “estaba completamente apegado a la letra y al espíritu de la Constitución, en forma y fondo”.

La actual Sala de lo Constitucional, instalada en 2009 e integrada por cuatro jueces ajenos al mundo político y uno vinculado a la derecha, había cosechado elogios por haber venido fallando ajena a presiones políticas, afectando a veces intereses de la derecha y otras veces de Funes.

Los cuatro jueces independientes de la Sala declararon el lunes que la reforma era “inaplicable”, mientras el mayor partido de la derecha, la Alianza Republicana Nacionalista (ARENA), que promovió el decreto, buscó el jueves sin éxito apoyo de la izquierda en el Congreso para derogarlo.

El analista Kirio Waldo Salgado dijo que el conflicto de poderes “lo ha generado ARENA, pues embaucó con artilugios a los partidos de la oposición, (y) al mismo presidente para que se emitiera rápido el decreto”.

“La única salida a todo esto es que las cabezas de los tres órganos de Estado se sienten, analicen la situación y corrijan”, declaró Salgado a la AFP.

“Ha sido evidente el manoseo político que ha hecho ARENA en todo este asunto, (y) lo iluso que fue el señor Funes en acompañarlos sin profundizar en las razones escondidas que tenía ese decreto”, dijo el analista y académico Dagoberto Gutiérrez a la AFP.

Funes “no estuvo a la altura” y su llamado a superar la crisis “es una salida poco elegante por todo el atropello que ha existido”, agregó.