•   DAMASCO / AFP  |
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Las fuerzas de seguridad sirias, apoyadas por helicópteros de combate, mataron al menos a 25 civiles entre decenas de miles de manifestantes que salieron a las calles este viernes para protestar contra el régimen en un país cuyo noroeste se hunde en el caos.

A unos tres meses de comenzadas las protestas, el 15 de marzo, y a pesar de las sanciones y las críticas de la comunidad internacional, el régimen de Bashar al Asad parece determinado en acallar derramando sangre las manifestaciones, una actitud calificada como “atroz” por Ankara y “masacre” por Washington.

La represión fue particularmente violenta en la región de Idleb (noroeste) con al menos 10 civiles que murieron cuando las fuerzas de seguridad dispararon en dirección de una gran manifestación en la localidad de Maaret al Numan, cercana a la de Yisr al Shugur, según testigos y activistas.

Un undécimo manifestante murió en un pueblo vecino, precisaron.
El padre de uno de los manifestantes muertos, Mohamad al Dgheim de 30 años, afirmó a la AFP que este último fue “alcanzado en el pecho por un francotirador”. Un militante en el lugar afirmó además que helicópteros de combate dispararon contra la multitud.

Otro activista de defensa de los derechos humanos, el jefe del Observatorio Sirio de Derechos Humanos (OSDH), Rami Abdel Rahman, indicó a la AFP que agentes de seguridad estaban rodeados por manifestantes en Maaret al Numan.

“Las rutas fueron cortadas por la multitud para impedir que se envíen refuerzos militares a los policía rodeados”, según él que declaró que helicópteros sobrevolaron la localidad. “Los helicópteros bombardean la ciudad”, afirmó otro militante.

Gobierno manipula realidad
La televisión estatal acusó a “grupos terroristas armados dispararon contra un cuartel general de las fuerzas de seguridad”. Damasco acusa desde el comienzo de las protestas a “bandas armadas” de ser las responsables de los disturbios.
El régimen impone restricciones a los movimientos de los periodistas por lo que es difícil confirmar las informaciones con una fuente independiente.

La situación en Maaret al Numan es similar a la de principios de la semana en Yisr al Shugur que fue desertada por sus 50.000 habitantes tras la violencia que, según Damasco, dejó 120 muertos entre los policías. La oposición atribuyó estas muertes a un motín en las fuerzas de seguridad.

El régimen anunció el lanzamiento, “a pedido de los habitantes”, de una operación militar en el sector de Yisr al Shugur.

Un testigo declaró a la AFP que las fuerzas militares bombardeaban las aldeas alrededor de Yisr al Shugur mientras avanzaban hacia la ciudad, y acusó a los soldados de haber incendiado los campos de trigo.

Desde las regiones kurdas del norte hasta las ciudades del centro este de Deir Ezor y Abu Kamal, pasando por la capital, los militantes pro democráticos, que lanzaron un llamado a manifestar a través la red social Facebook, exhortaron a rebelarse y pidieron defender Yisr al Shugur, ciudad del noroeste.

Y el régimen respondió con brutalidad. En la capital siria tres civiles murieron, otros nueve murieron en la ciudad costera de Latakia (oeste) y dos en la provincia de Deraa (sur) epicentro de las protestas, según el OSDH.

Turquía decidió mantener las fronteras abiertas. Un responsable del gobierno turco anunció este viernes que más de 3.000 sirios, la mayoría ancianos y niños, se refugiaron en Turquía.

Un socorrista de 29 años de la Medialuna Roja siria, que recibió un balazo en la espalda a principios de la semana cuando evacuaba a un herido en Yisr al Shugur, afirmó en su lecho de hospital en Turquía que había visto “cientos” de heridos, así como “decenas de muertos, quizás 100”.

Ante esta represión brutal, Estados Unidos, que impuso sanciones directas a Asad, instó a “aumentar la presión” sobre el presidente sirio para obligarlo a poner fin a la violencia, dijo el portavoz del Departamento de Estado.
“Lo que cuenta, es hacerle comprender que la presión sobre sus acciones aumenta”, declaró Mark Toner.

El primer ministro turco, Recep Tayyip Erdogan, quien a menudo se presentó como “un amigo” de Bashar al Asad, acusó al régimen de cometer “atrocidades”, indicó el viernes la agencia turca Anatolia.

Por su parte, el secretario de Defensa norteamericano, Robert Gates, denunció el viernes “la masacre de vidas inocentes” cometida por el régimen sirio y planteó la cuestión de la “legitimidad” de Asad.

En Nueva York, el Consejo de Seguridad de la ONU todavía no llegó a un acuerdo sobre una resolución que condene la represión, presentada por países europeos y apoyada por Estados Unidos.

Rusia continúa oponiéndose a este proyecto de resolución, considerando que la misma podría agravar la situación. No obstante, un representante especial del presidente ruso anunció el viernes que en breve recibirá a una delegación de la oposición siria en Moscú.