•   DAMASCO / AFP  |
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El ejército sirio tomó el control por la fuerza de Jisr al Shughur, en el noroeste del país, pese a las advertencias de la comunidad internacional por la brutal e incesante represión para aplastar la revuelta contra el presidente Bashar al Asad.

“Las divisiones del ejército se encuentran en Jisr al Shughur, se oyeron disparos intermitentes en los pueblos aledaños”, afirmó este lunes un activista de los derechos humanos a la AFP.

Las autoridades, en un intento de sofocar la insurrección, “tomaron el control” de esta ciudad de la gobernación de Idleb el domingo por la noche mediante una operación militar de gran envergadura lanzada el viernes. Anunciaron que “perseguían a los grupos terroristas armados” en las montañas.

En el pueblo de Uram al Joz, al este de Jisr al Shughur, “el ejército lanzó el domingo por la noche una campaña de seguridad con granadas luminosas”. Un poco más al sur, en Jabal al Zawiya, hay divisiones del ejército desde el domingo, añadió.

La mayoría de los 50.000 habitantes de Jisr al Shughur se han refugiado en Turquía desde el comienzo de la violencia hace una semana. El número no para de crecer, y este lunes ascendía a 6.817, según la agencia de prensa Anatolia.

Viven en tiendas de campaña en la provincia de Hatay. El primer ministro turco Recep Tayyip Erdogan había declarado que su país no cerraría las puertas a los sirios en busca de refugio.

La victoria de Erdogan en las legislativas turcas del domingo fue motivo de júbilo para los activistas sirios. “Existe una gran satisfacción en la calle siria entre los jóvenes y los hombres de la Revolución tras la victoria del partido de Erdogan”, escribieron en la página Facebook, “Syrian Revolution 2011”, motor de la contestación.

Al mismo tiempo, el ejército desplegó sus tanques en el este del país.

“Unos diez tanques, y entre 15 y 20 vehículos de transporte de tropas fueron desplegados alrededor de la ciudad de Abu Kamal”, en la frontera con Irak, afirmó el lunes un activista pro derechos humanos.

Los refugiados sirios en Turquía cuentan lo que vieron y vivieron, con unos testimonios que corroboran las tesis de los opositores y militantes que acusan al régimen de haberse inventado historias de “grupos armados que siembran el caos en el país” para justificar su represión.

“Los soldados (sirios) están divididos. Cuatro tanques hicieron defección y los tanques comenzaron a dispararse los unos a los otros”, explicó Abdulá, un sirio de 35 años que se encontraba el domingo en Jisr al Shughur, desde donde logró entrar clandestinamente en Turquía en busca de comida.

Las tropas “primero rodearon la ciudad con tanques, comenzaron a disparar desde el exterior (...) Entraron, habían dicho que había hombres armados en el interior, pero no había nadie. La ciudad estaba vacía”, relató el testigo, que dice llamarse Abdulá, un nombre falso.

Acusó a las fuerzas de seguridad sirias, a policías de civil y a las milicias del régimen de haber “quemado las cosechas con municiones incendiarias” y de haber “matado a las cabras y las vacas”.

La televisión mostró imágenes de los restos mortales retirados de una fosa común hallada el domingo en Jisr al Shughur. Los cadáveres, según ella, son de agentes muertos durante el ataque al cuartel general de la seguridad, el 6 de junio. Damasco asegura que ese día 120 policías murieron a manos de “grupos armados”, de los cuales 82 en el cuartel general.

Pero opositores y testigos ponen en entredicho la versión oficial y afirman que los policías perdieron la vida en un motín.

En el plano diplomático, la Casa Blanca condenó la violencia en Siria y renovó su llamado al presidente Bashar al Asad para que lidere una transición política o abandone el poder.

“El presidente Asad necesita entablar un diálogo político. Hace falta una transición. Si el presidente Asad no lidera esa transición entonces él debería hacerse a un lado”, dijo el portavoz de la Casa Blanca Jay Carney a bordo del Air Force One.

España unió su voz a la de Washington y condenó “con total firmeza la violenta represión” que lleva a cabo el gobierno sirio contra su población, según un comunicado del ministerio de Asuntos Exteriores.