•   DAMASCO / AFP  |
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Varios expertos de la ONU llegaron ayer martes a la frontera turca para recabar testimonios sobre “abusos” contra activistas prodemocráticos en Siria, donde el régimen, impasible a las condenas internacionales, prosigue su sangrienta ofensiva militar en el norte del país.

“Las fuerzas armadas prosiguen con sus operaciones y el rastreo en los pueblos cercanos a Jisr al Shughur”, una ciudad de Idlib (noroeste), próxima de Turquía, que el ejército asaltó el domingo, afirmó un activista a la AFP.

“Seis civiles murieron en la ciudad de Ariha”, más al este, durante las últimas horas -dijo- y las comunicaciones telefónicas están cortadas desde el lunes por la mañana.

“Los soldados se dirigen a Maaret al Numaan. Vienen de las ciudades de Alepo y Hama”, afirmó Rami Abdel Rahman, jefe del Observatorio Sirio de Derechos Humanos.

Según testigos, el ejército impide a la población abandonar la región de Idlib, y dispara contra quienes intentan sortear los retenes militares.

El ejército lleva a cabo una operación de envergadura desde el viernes en el noroeste de Siria. El domingo se hizo con el control de Jisr al Shughur, una ciudad de 50.000 habitantes, para aplastar una revuelta contra el régimen del presidente Bashar al Asad.

El ejército envió el lunes sus tanques al este del país, en la frontera iraquí. “Unos 10 tanques y 15 a 20 transportes de tropas fueron desplegados alrededor de la ciudad de Abu Kamal”, a 500 km al este de Damasco, contó un activista a la AFP.

Las autoridades sostienen que el ejército persigue a “grupos terroristas armados” a los que acusa de actos violentos y de violaciones. Los refugiados, que siguen llegando a Turquía, lo desmienten y acusan a Damasco de abrir fuego contra los civiles que se manifiestan pacíficamente.

El número de sirios que hallaron asilo en Turquía ascendía el martes a 8.538, y otros 5.000 se refugiaron en Líbano.

Como el régimen de Al Asad se opone a dejar entrar a equipos humanitarios y grupos de derechos humanos en el país, los expertos del Alto Comisionado de la ONU para los Derechos Humanos llegaron a la provincia turca de Hatay, donde se instalan los refugiados.

Su misión es “investigar los abusos” en Siria, dijo a la AFP un miembro de esta misión.