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DAMASCO / AFP

El ejército sirio desplegó tanques alrededor de de Jan Shijun, en la provincia de Idleb (noroeste), donde el régimen lleva a cabo una vasta operación de represión de las protestas, pese a la presión internacional, y la oposición convocó nuevas manifestaciones para este viernes.
“Decenas de tanques, de blindados, de transportes de tropa y de camiones militares fueron desplegados en los accesos a Jan Shijun, y los soldados han comenzado a entrar” en esta ciudad cercana a Hama (norte), dijo Abdel Rahmane, jefe del Observatorio Sirio de Derechos Humanos, con base en Londres.
Un militante sirio que ayuda a los desplazados en la frontera con Turquía, del lado sirio, declaró por teléfono que el Ejército atacó el miércoles por la noche y el jueves de madrugada las ciudades de Shongur al Kadima y Janudiya.
Tres meses después del inicio de las protestas contra el régimen del presidente Bashar al Asad, y pese a la violenta represión de la contestación, los opositores no ceden y convocaron a nuevas manifestaciones para este viernes, que estarán dedicadas a Saleh al Ali, héroe de la revuelta contra el Mandato Francés de Siria en la primera mitad del siglo XX.
Al mismo tiempo, siguen celebrándose manifestaciones nocturnas contra el régimen en todo el país, especialmente en los alrededores de Damasco y en Hama, 210 km al norte de la capital, donde miles de personas desfilaron la noche del miércoles, explicó Rahmane.
En la provincia de Idleb, donde el Ejército envió refuerzos, los habitantes de Jan Shijun “han comenzado a huir hacia el valle de Al Ghab por la entrada oeste, que no está bloqueada por el Ejército”, precisó el activista.

Brutal represión
El operativo en Jan Shijun forma parte de la campaña de acoso lanzada por el régimen en Idleb, 330 km al norte de Damasco, donde las tropas ya penetraron en las localidades de Ariha y Maaret al Nomaan.
La represión ha costado ya la vida a 1,200 personas y la detención de 10,000 opositores, según las ONG y la ONU. Más de 8,500 sirios huyeron a Turquía y otros 5,000 a Líbano.
Las condenas por esta represión siguieron multiplicándose este jueves. El secretario general de la ONU, Ban Ki-moon exigió al gobierno sirio “parar de matar a la gente”.
“Este recurso escandaloso a la violencia para reprimir la contestación debe finalizar ya”, reclamó por su parte el Departamento de Estado de Estados Unidos.
Washington incrementa sus contactos en el interior y en el exterior de Siria con opositores al régimen que buscan un cambio político en el país, declaró una portavoz del Departamento de Estado, precisando que Washington se esfuerza con sus aliados en aislar al régimen sirio de la ONU.
La UE comenzó a preparar un endurecimiento de las sanciones contra Siria que, según fuentes diplomáticas, podrían afectar a empresas y decenas de responsables políticos del país.
Maher al Asad, el hermano menor del presidente, es para los expertos el símbolo de la represión de un régimen en el poder desde hace cuatro décadas. Este teniente coronel de 43 años encabeza la Guardia Republicana y la Cuarta División del Ejército, encargada de la seguridad de Damasco.
Su reputación de militar despiadado se consolidó aún más desde el estallido de la revuelta. Hasta el primer ministro turco, Recep Tayyip Erdogan, declaró en una entrevista televisada que Maher al Asad “trata (a la gente) con barbarie”.
Turquía anunció el jueves que suministrará asistencia humanitaria a los “más de 10,000 refugiados” agolpados en la frontera entre ambos países.

  

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