•   DAMASCO / AFP  |
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El presidente sirio Bashar al Asad rechazó ayer lunes emprender reformas en medio del “caos” aunque se dijo abierto al “diálogo”, pero los opositores, lejos de quedar satisfechos, llamaron a proseguir la revuelta hasta la caída del régimen.

Nuevas protestas estallaron inmediatamente después del discurso en la ciudad universitaria de Alep (norte), en las localidades de Saraqeb y Kafar Nubl (noroeste) y en Homs (centro), indicó el presidente del Observatorio Sirio de Derechos Humanos, Rami Abdel Rahman, con sede en Londres.

Otros militantes de los derechos humanos dieron cuenta de manifestaciones en Hama (norte) y Latakia (noroeste).

“Se puede decir que el diálogo nacional es el lema de la próxima etapa”, dijo Asad en un discurso en la Universidad de Damasco, transmitido por la televisión estatal, tras tres meses de disturbios.

El mandatario admitió incluso que ese “diálogo” podría conducir a la supresión del artículo 8 de la Constitución que asegura la supremacía política del partido Baas, al frente de Siria desde hace cuatro décadas.

Enmendar Constitución
“El diálogo nacional podría desembocar en enmiendas de la Constitución o en una nueva Constitución”, destacó.

Esa abrogación es una de las principales reivindicaciones de la oposición, que sin embargo no dio señales de ablandamiento tras esa nueva alocución pública, la tercera del mandatario desde el inicio de las marchas opositoras en marzo.

Los grupos opositores instaron a la población a sumarse a la “rebelión”.

Asad dijo que ninguna reforma podrá emprenderse en un contexto de “sabotaje y caos” y volvió a denunciar “una conspiración”, advirtiendo que la economía siria está al borde del colapso.

“Hay que obrar para devolver confianza a la economía siria porque existe un riesgo de derrumbe”, declaró.

Se dijo sin embargo convencido de que esa “conspiración” hará más “resistente” al país y presentó sus condolencias a las familias de los “mártires” de los disturbios y las manifestaciones.

“Hacemos una distinción entre aquellos (que tienen reivindicaciones legítimas” y los saboteadores que tratan de explotar la buena voluntad de lo sirios para sus propios fines”, proclamó.

En reacción a su discurso Estados Unidos pidió el lunes “hechos y no palabras” a Bashar al Asad.

“Lo que es importante ahora son los hechos, no las palabras”, dijo la portavoz del Departamento de Estado, Victoria Nuland. “Un discurso es sólo palabras”.

El jefe de la diplomacia francesa, Alain Juppé, juzgó el lunes que no había “razón alguna para tomar en serio actualmente” a Bashar al Asad.

“No es su declaración de hoy lo que cambia el contexto”, añadió Juppé, y dijo estar convencido de que el presidente sirio no está en capacidades de enmendarse “después de la represión de una violencia inaudita” impuesta a su pueblo.

Su homólogo alemán Guido Westerwelle se refirió por su parte “al discurso de un incorregible, que aparentemente no ha comprendido las señales de los tiempos”.