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  • EFE

El expresidente de Honduras Manuel Zelaya logró hoy que la asamblea del Frente Nacional de Resistencia Popular (FNRP) aprobara una nueva alianza política que él mismo propuso y arremetió contra la burguesía de su país diciendo que ya no tiene derecho a seguir gobernando.

La asamblea del FNRP, compuesta por unos 1.500 delegados, voto por mayoría a favor del Frente Amplio de Resistencia Popular que propuso Zelaya.

Los delegados también votaron, por unanimidad, para pedir al Parlamento hondureño que llame a un plebiscito para convocar una Asamblea Constituyente, en fecha aún no establecida.

La asamblea de hoy dejó abierto el camino para que el Frente Amplio de Resistencia Popular pueda participar en próximos procesos electorales.

Al proponer el Frente Amplio de Resistencia Popular, Zelaya explicó que el FNRP, surgido tras el golpe de Estado en su contra del 28 de junio de 2009, no desaparece.

La nueva fuerza política propuesta por Zelaya está basada "en el poder popular" y supone gobernar el país durante los próximos 50 años, según el exgobernante, que llegó a la Presidencia de Honduras el 27 de enero de 2006, de la mano del conservador Partido Liberal.

Agregó que en Honduras no se puede aceptar que "una elite, de cualquier nombre y de cualquier símbolo, secuestre los poderes del Estado en su propio beneficio para mantener sus privilegios".

Esos grupos, subrayó, "deben de ser sustituidos rápidamente del poder político de la nación hondureña".

Según el expresidente, la propuesta de construir un poder popular es "de salvación y de libertad" para su país, además de que es necesario un "proceso refundacional" a través de una Asamblea Nacional Constituyente con las mayorías del pueblo.

"Hemos expuesto una doctrina también y una filosofía económica política, porque aquí se está construyendo un socialismo democrático que yo le llamo liberalismo prosocialista, pero está en construcción una nueva fórmula política que en los próximos 50 años va a gobernar en este país y aquí está representado", subrayó.

El expresidente llegó a la asamblea del FNRP, que se celebró en un colegio público de educación media en Tegucigalpa, acompañado de su esposa, Xiomara Castro; su hija Hortensia y dos de sus nietos.

Zelaya hizo un llamamiento a los maestros, obreros, campesinos, pequeños comerciantes y empresarios que condenaron el golpe de Estado, a "unirse al Frente Amplio de Resistencia Popular", porque, en su opinión, "es la salida de recuperación política de este país".

Añadió que quiere ser el primero en el sacrificio y en la victoria para conducir a la Resistencia Popular "a una fuerza política que asuma el poder de la nación".

Dijo además que el proceso refundacional en Honduras es necesario y será construido a través de la Asamblea Nacional Constituyente con las mayorías del pueblo.

Según Zelaya, a partir de ahora se está "creando una nueva era en Honduras", que supone mejores estadios de vida para el país centroamericano, de ocho millones de habitantes, de los que recordó que el 70 por ciento vive en la pobreza y el 40 por ciento en "pobreza extrema".

La nueva fuerza que hoy nace, indicó, supone un cambio de las "viejas estructuras tradicionales" que darán paso a la libertad y el derecho que tiene el pueblo a luchar por un país distinto al actual.

El exgobernante subrayó que ha regresado al país, el 28 de mayo pasado, "bajo el lema golpes de Estado nunca más" y para "defender los derechos del pueblo".