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  • TEGUCIGALPA / ACAN-EFE

El presidente de Honduras, Porfirio Lobo, inició ayer con representantes de partidos políticos vigentes y en formación, un diálogo en torno a una Constituyente reiterando que entregará el poder el 27 de enero de 2014, cuando concluye su mandato.

“Yo el 27 de enero de 2014 estoy saliendo de esta casa para que venga uno o una al que el pueblo haya elegido en las elecciones de 2013, que va a estar aquí como su presidente”, subrayó Lobo al finalizar el diálogo con los políticos, entre ellos el exgobernante Manuel Zelaya, quien fue derrocado el 28 de junio de 2009.

Con su declaración, Lobo rechazó la insinuación del representante del partido Frente Amplio Político Electoral, Andrés Pavón, en el sentido que se pueda quedar dos años más en el poder en el marco de una eventual Asamblea Nacional Constituyente, lo que causó hilaridad y rechazo entre los participantes en el diálogo.

Esto lo hago con la firme determinación de lo que les he señalado, de que no quiero que haya dudas, de que lo que me anima como presidente es escucharles a todos y que impulsemos los cambios”, subrayó el gobernante, líder del conservador Partido Nacional, que lo llevó al poder en las elecciones de 2009.

 

Asiste Zelaya
Al diálogo, que será con todos los sectores sociales del país, asistieron representantes de los partidos tradicionales, Nacional y Liberal, ambos conservadores; Innovación y Unidad-Socialdemócrata, Unificación Democrática (de izquierda) y Demócrata Cristiano.

También participaron el Frente Amplio de Resistencia Popular que coordina Zelaya; el Frente Amplio Político Electoral y los partidos Convergencia Nacional, Nueva Democracia, Tendencia Revolucionaria, Anticorrupción y Transformación de Honduras, todos en proceso de formación y en su mayoría a favor de una Constituyente.

El Unificación Democrática, que preside César Ham, actual ministro del Instituto Nacional Agrario, aboga por una Constituyente y una nueva Constitución de la República que permita la reelección presidencial, lo que no permite la actual carta magna hondureña.

Zelaya, quien regresó a Honduras el 28 de mayo pasado, en el marco de una mediación de los gobiernos de Colombia y Venezuela, dijo que respalda “plenamente” el diálogo al que ha convocado Lobo, pero se expresó en contra de la “persecución política” contra algunos de sus ex funcionarios por presuntos actos de corrupción.

El exgobernante reiteró la decisión de su nuevo partido de abogar por una Constituyente y le indicó a Lobo que su buena voluntad para la reconciliación entre los hondureños tras la crisis derivada por el golpe de Estado, no se refleja en práctica.

“Si no se castiga a los golpistas, es absurdo que se persiga a los golpeados”, enfatizó Zelaya.

El expresidente, que de la mano del conservador Partido Liberal fue ministro, diputado y presidente de Honduras, enfatizó que “el  único” que puede decidir sobre la convocatoria a una Constituyente “es el soberano, el pueblo, y hay que consultarle”.

El presidente del Partido Nacional, Ricardo Álvarez, se expresó en contra de una Constituyente, alegando que hay cosas más importantes por la que claman los hondureños, como “seguridad, empleo y educación”, entre otros problemas.