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Una multitud mantenía este lunes una vigilia en un improvisado altar con flores y fotos frente a la funeraria de Guatemala donde estaban los restos del trovador argentino Facundo Cabral, asesinado el sábado por sicarios que al parecer tenían como blanco al dueño del vehículo en que viajaba.

"Estamos impactados y por eso estamos acá con todo el sentimiento de culpa porque fue asesinado en Guatemala", dijo entre sollozos Consuelo Segura, que llegó a depositar rosas amarillas para el artista, porque "ese color es símbolo de amistad".

"Nos hubiera dolido mucho su muerte por razones naturales porque lo queremos mucho, pero nos avergüenza la forma en que murió y sobre todo que fue en nuestro país", agregó mientras se quitaba las gafas oscuras para secarse las lágrimas.

Cabral, de 74 años, fue asesinado cuando se dirigía del hotel al aeropuerto de la capital de Guatemala, tras haber ofrecido dos conciertos en el país. Iba a Nicaragua, donde había ofrecido un recital hacía una semana.

El vehículo en que viajaba fue emboscado por hombres armados con fusiles de asalto y el cantautor recibió tres disparos: en el hombro, el tórax y el cráneo, según la autopsia. Sus restos serán repatriados el martes.

El coche era conducido por el empresario nicaragüense Henry Fariña, quien había contratado a Cabral para actuar en Guatemala y resultó herido en la emboscada. Fariña era el blanco del ataque, según el gobierno.

La peregrinación de guatemaltecos era constante este lunes, algunos con riguroso luto utilizan sus espacios libres del trabajo para ir a la funeraria para "despedirse del maestro".

Los responsables de la funeraria permitieron que los admiradores del artista argentino montaran un improvisado altar afuera del edificio, situado en una de las calles principales de la exclusiva Zona 9 de la capital.

Los restos del trovador que ganó fama mundial con su canción "No soy ni de aquí ni soy de allá", permanecían en una capilla privada refrigerada, a la que no está permitido el acceso del público.

Coloridos arreglos florales y cientos de rosas sobre el piso cerámico adornan el altar, en cuyo centro hay un lugar para que las personas puedan arrodillarse y orar frente a dos grandes afiches con fotografías del artista.

"Cuando un amigo se va queda un tizón encendido que no se puede apagar ni con las aguas de un río"; la "Sociedad humana está tan mal por las fechorías de los malos como por el silencio de los buenos", decían dos lienzos que reproducían palabras de Cabral.

En el altar también fueron colocadas decenas de cartas y mensajes de paz, muchos que exigen justicia y la captura de los responsables del crimen.

"No lo podía creer, Facundo Cabral no merecía morir de esa forma, era un hombre de paz", dijo a la AFP Fernando Guzmán, quien aprovechó la cercanía de su lugar de trabajo para visitar la funeraria y "decirle un adiós al cantor de las pampas".

"Da rabia y a la vez tristeza que lo hayan matado aquí en Guatemala", lamentó Vivian Caal, en medio del bullicio de los vehículos que circulan y de una cuadrilla de trabajadores que repara una fuga de agua a unos 15 metros del altar.

"Estoy muy dolido por este fallecimiento, porque a nadie se le puede cortar la vida de golpe y menos a un colega", comentó a la AFP Juan Alemán, un artista callejero e instructor de baile conocido como "Tacuhito".