•   KAMSKOIE USTIE / AFP  |
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Sesenta y cuatro cadáveres fueron sacados este lunes del barco que naufragó en el Volga, catástrofe que podría superar los 100 muertos, indicaron las autoridades rusas en su último balance provisorio.

Este naufragio tuvo lugar debido a varios actos de negligencia criminal que indignaron al presidente de Rusia, Dimitri Medvedev.

El lunes por la tarde, el balance oficial de muertos era de 64 personas, según el Ministerio de Situaciones de Emergencia de Tartaristán, donde tuvo lugar esta tragedia. A esta altura se trata ya del naufragio más mortífero de los últimos 25 años en Rusia.

“Después de que los buzos examinaron el barco, desgraciadamente se puede constatar que ya no hay posibilidades de encontrar supervivientes”, declaró el ministro de Situaciones de Emergencia, Serguei Shoigu.

El ministro precisó que había 208 personas a bordo del “Bulgaria”, y que teóricamente no podía embarcar a más de 120 personas.

Las autoridades señalaron 80 supervivientes
Dmitri Medvedev consideró que el estado del barco era “insatisfactorio” y ordenó la verificación de todos los transportes de pasajeros en Rusia.

Viajaban 60 niños

El “Bulgaria”, que transportaba a unos 60 niños, naufragó el domingo en Tartaristán, a unos 800 km al este de Moscú, en medio de una lluvia torrencial y una fuerte tormenta.

“Esto no hubiera ocurrido, incluso en medio de condiciones meteorológicas difíciles, si las reglas de seguridad y los controles técnicos hubiesen sido respetados”, destacó Medvedev.

Según los primeros elementos de la investigación, el barco inició el crucero “a pesar de un desperfecto en el motor principal izquierdo” y cuando “escoraba hacia estribor”, indicó el Comité de Investigación en un comunicado.

Por su parte, la Fiscalía General rusa, constató “múltiples violaciones” en el “Bulgaria”, construido en 1955 en Checoslovaquia.

“Esta embarcación estaba en servicio desde hacía 56 años. Fue renovada hace 30 años, en 1980. No tenía licencia para transportar pasajeros. El motor izquierdo estaba averiado y estaba sobrecargado”, según el comunicado de la Fiscalía.

El barco, que se hundió en pocos minutos a 3 km de la orilla, reposa a 20 metros de profundidad.

Se enviaron refuerzos a los submarinistas en el lugar, que ya habían bajado a los restos del barco más de 60 veces.

Más de 100 buzos continuaban buscando los cuerpos el lunes.

Unos 15 familiares de los pasajeros del “Bulgaria” seguían las operaciones en Kamskoie Ustie, a orillas del Volga. Muchos de ellos lloraban.

Algunos supervivientes, interrogados por la televisión Rossia24, denunciaron la ausencia en el barco de toda indicación relativa a las medidas de seguridad.

“No había ninguna indicación sobre el lugar donde estaban los chalecos salvavidas”, declaró Natalia Makarova, que dijo haber escapado por una ventana cuando el barco se hundía.

Los supervivientes fueron rescatados por el “Arabella”, un buque que se encontraba a poca distancia.

Según las informaciones dadas hasta ahora por las autoridades, casi todos los pasajeros eran rusos, exceptuando a dos bielorrusos.

El “Bulgaria” había sido sometido a un control técnico en junio, que confirmó que estaba apto para la navegación, indicó el Ministerio de Transportes ruso.

“El ‘Bulgaria’ no fue modernizado, como la mayoría de los barcos que navegan en el Volga (...). Los barcos de 50 años son un fenómeno común en Rusia, lo que no es normal”, declaró a la AFP Irina Tiurina, portavoz de la Unión Rusa de Turismo.

Expertos interrogados por los medios rusos, también afirmaron que este tipo de embarcación era de un diseño obsoleto y su construcción no le permitía resistir más que algunos minutos una entrada de agua importante.

Este navío de dos cubiertas y de unos 80 metros de eslora efectuaba cruceros en el Volga, un lugar de vacaciones muy popular en Rusia, donde los accidentes de barcos son frecuentes.

El más conocido tuvo lugar en 1986, cuando el crucero soviético “Almirante Najimov” naufragó en pocos minutos en el Mar Negro, poco después de embestir a un mercante frente al puerto de Novorosisk, dejando al menos 423 muertos entre las 1.259 personas que iban a bordo.