•   DAMASCO / AFP  |
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Más de un millón de personas se manifestaron este viernes contra el régimen en Siria, país sacudido desde hace cuatro meses por un movimiento de revuelta que las fuerzas de seguridad siguen reprimiendo, causando la muerte de 28 manifestantes.

Las fuerzas de seguridad sirias mataron a 28 personas el viernes, 16 de ellas en Damasco, al abrir fuego para dispersar manifestaciones contra el régimen, según un nuevo balance comunicado por un militante de los Derechos Humanos.
Hay también varias decenas de heridos, así como una nueva ola de detenciones en todo el país, afirmó Abdel Karim Rihaui, de la

Liga Siria de Derechos Humanos.
La mayoría de las víctimas fueron en la capital y sus alrededores. Hubo 16 muertos en Damasco, 12 de ellos en el barrio de Qabun, tres en el de Rukn Edin y en el de Barzé. En los alrededores de Damasco, un niño murió en Jobar, así como cuatro personas en Duma y otras dos en Kadam.

Las fuerzas de seguridad también mataron a tres personas en Idleb (noroeste) y dos en Deraa (sur), precisó Rijaui.

“Más de un millón de personas se manifestaron hoy (viernes) en Hama y Deir Ezor. Es (...) un mensaje a las autoridades de que las manifestaciones se extienden en todo el país”, declaró Rami Abdel Rahman, del Observatorio Sirio de Derechos Humanos.

Pueblo de Hama en las calles
En la ciudad de Hama, 210 km al norte de Damasco, más de 500.000 personas salieron de nuevo a las calles, y un número más o menos igual en Deir Ezor (este), declaró Rami Abdel Rahman, del Observatorio sirio de Derechos Humanos.

Estas son las manifestaciones más importantes contra el poder en Siria desde el 15 de marzo, fecha en que comenzó el movimiento de revuelta.

Según los opositores, los manifestantes pedían la liberación de los detenidos y la caída del régimen, convocados por militantes prodemocráticos.

También hubo grandes manifestaciones en Raqa y Alepo (norte) y en Homs (centro), donde 15 personas resultaron heridas de bala, según los activistas.

La secretaria de Estado estadounidense, Hillary Clinton, dijo que la situación en el país es “abierta”, porque no puede “regresar al pasado” y el presidente Bashar al Asad perdió legitimidad por los actos de represión.

El embajador estadounidense en Siria, Robert Ford, quien había provocado la furia del régimen y de sus partidarios por ir la semana pasada a Hama, declaró, por su parte, que el régimen se arriesga a ser “borrado por las manifestaciones populares” y llamó a Bashar al Asad a “tomar la decisión difícil” de realizar reformas.

La Unión Europea, por su lado, se mostró lista a “continuar y hacer avanzar” su política de sanciones a Siria, en una declaración que será formalmente adoptada el lunes por los ministros europeos de Relaciones Exteriores.