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  • AFP

La secretaria de Estado estadounidense, Hillary Clinton, puso a Turquía como ejemplo a seguir para el mundo árabe en transformación, reconociendo su papel creciente en la región, aunque lamentó las violaciones de la libertad de prensa.

"La región y los pueblos de Oriente Medio y del norte de África en particular quieren extraer lecciones de la experiencia de Turquía. Es vital que aprendan las lecciones que ha aprendido Turquía, y que pone en práctica todos los días", afirmó la secretaria de Estado durante una conferencia de prensa en Estambul con su homólogo Ahmet Davutoglu.

"La historia de Turquía recuerda que el desarrollo democrático depende de dirigentes responsables", dijo, y añadió: "Es importante que estos dirigentes responsables se conviertan en mentores de la nueva generación de dirigentes en estos países".

Tras asistir a la reunión del Grupo de Contacto sobre Libia el viernes, Hillary Clinton mantuvo encuentros bilaterales y concedió una entrevista televisada de casi una hora en el segundo y último día de su visita a Turquía.

Aprovechó para clamar alto y claro que las relaciones entre Washington y el único país musulmán de la OTAN son "sólidas".

Su homólogo Ahmet Davutoglu asintió y destacó, a su vez, una "relación bilateral entre las más estructuradas del mundo". El ministro turco aseguró que era una "alianza moderna" que va más allá del simple vínculo de interés estratégico, e insistió en las inversiones económicas entre los dos países, las cuales progresaron un 50% en lo que va de 2011.

Estas muestras de amistad llegan precedidas por varias controversias que llegaron a suscitar comentarios de inquietud en Estados Unidos sobre una posible "deriva hacia el Este" de Turquía.

Ankara mantiene una relación muy fría con Israel, uno de los principales aliados de Estados Unidos, desde el asalto israelí a la flotilla para Gaza en 2010.

Turquía también condenó el año pasado la imposición en la ONU de nuevas sanciones contra Irán por su programa nuclear. El país, con un crecimiento anual superior al 10%, respetó las sanciones pese a mantener sus actividades comerciales con Teherán.

Bajo la dirección del gobierno islamista moderado de Recep Tayyip Erdogan, la diplomacia turca no duda en desmarcarse y pesa cada vez más en los principales temas regionales, desde Irán al proceso de paz israelo-palestino, pasando por Siria o Líbano.

En la primavera (boreal), Ankara criticó los ataques aéreos occidentales contra Libia pero luego endureció su posición contra el régimen del coronel Muamar Gadafi. Y en mayo Erdogan instó a Gadafi a dejar el poder.

Washington ha quedado impresionado por la reciente acogida de miles de refugiados sirios en la frontera turca.

Clinton lo ha reconocido este sábado, calificando a Turquía de "líder en la región y más allá, un aliado valioso frente a los desafíos mundiales más acuciantes".

Además la secretaria de Estado cuestionó la idea de que Turquía tenga que elegir entre Occidente y Oriente y reiteró el "apoyo completo y entusiasta" de Washington a la entrada de Turquía a la Unión Europea.

La única mancha, entre tantas alabanzas, es el estado de la libertad de prensa en Turquía. Clinton expresó su descontento por la detención de periodistas (más de 50 en lo que llevamos del año), una tendencia que considera "preocupante" e "incoherente con todos los avances de Turquía".

"Turquía no necesita reprimir a periodistas, a blogueros, ni a internet", sostuvo.