•   WASHINGTON / AFP  |
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A dos semanas del 2 de agosto, día en que Estados Unidos entraría en cesación de pagos, el presidente Barack Obama instó una vez más este sábado a un acuerdo político sobre el endeudamiento, mientras Wall Street se inquieta por el persistente bloqueo en las negociaciones.

En Washington, la semana comenzó y concluyó con conferencias de prensa del jefe de Estado, y entre ambas, los líderes parlamentarios republicanos y demócratas se reunieron en forma cotidiana en la Casa Blanca sin lograr acuerdos.

Ninguna otra reunión está prevista para este fin de semana. El jueves Obama dio un ultimátum de 24 a 36 horas a la oposición republicana en el Congreso para que elabore un plan para aumentar el techo legal de la deuda. El ultimátum expira este sábado.

“Se necesitará un enfoque equilibrado, un sacrificio compartido, y la voluntad de tomar decisiones impopulares por parte de todos”, dijo el presidente en su alocución radial semanal, este sábado.
“Esto significa gastar menos en los programas nacionales”, explicó. “Significa gastar menos en los programas de defensa. (...) Y significa abordar el código tributario y recortar algunas deducciones fiscales para los estadounidenses más ricos”.

Fijado por el Congreso en 14,294 billones de dólares, el techo de la deuda federal fue alcanzado a mediados de mayo. El Tesoro recurre desde entonces a distintos recursos para mantener el Estado en funcionamiento, pero advirtió que éstos se agotarán el 2 de agosto, cuando se encontrará en cesación de pagos, con efectos desastrosos para el sistema financiero mundial.

La Casa Blanca instó a alcanzar un acuerdo para el 22 de julio, de manera de tener tiempo para aprobarlo

antes del 2 de agosto. Sin embargo, los republicanos en el Congreso se han negado a aumentar el límite de la deuda pública a menos que este incremento se acompañe de profundos recortes de gastos.

El viernes, Obama presionó a los legisladores polarizados a llegar a un “gran pacto”, que recortaría los programas de ayuda social defendidos por sus correligionarios demócratas, pero los republicanos rechazaron de plano su petición de aumento de impuestos a los ricos.

En su alocución radial Obama insistió en que el problema del déficit no se puede resolver sin pedir a los estadounidenses más ricos que paguen su parte.

“No creo que las compañías petroleras deban seguir recibiendo deducciones fiscales especiales cuando están ganando decenas de miles de millones. No creo que los que gestionan fondos deban pagar menores impuestos que sus secretarios”, dijo.

Pero el senador por el estado de Utah, Orrin Hatch, quien pronunció el discurso semanal del Partido Republicano, aseguró que “la única solución a largo plazo es una enmienda constitucional para un presupuesto equilibrado”. “Sólo mediante la restauración de las restricciones constitucionales sobre la capacidad del Congreso para gastar podemos limitar el crecimiento del gobierno federal”, opinó.

En Wall Street, los banqueros y corredores de bolsa observan con preocupación el estancamiento de las conversaciones, temiendo que el fracaso en alcanzar un acuerdo político perjudique sus negocios en el país y en todo el mundo.

“¿Qué consecuencias tendrá en el clima de negocios, qué supondrá para el nivel de confianza en la comunidad empresarial y en la comunidad financiera?”, se preguntó el viernes el director financiero de Citigroup, John Gerspach. “Si llegara a suceder sin duda estaríamos en aguas desconocidas”, dijo durante una conferencia telefónica.

Sus comentarios se produjeron un día después de que el presidente ejecutivo de JPMorgan Chase, Jamie Dimon, una de las figuras más respetadas de Wall Street, dijera que sería “irresponsable” que los políticos no logren elevar el techo de la deuda.

Una cesación de pagos del gobierno podría ser una “catástrofe”, con graves consecuencias “no sólo para la salud de Estados Unidos sino para la salud financiera del mundo”, opinó Dimon.