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Protestas encabezadas por monjes budistas contra el régimen chino en Tibet se tornaron violentas ayer viernes, con incendios de tiendas y de vehículos policiales, y disparos de armas de fuego en las calles de Lhasa, la antigua capital.

Un informe radial habló de dos muertos, en tanto China culpó de los disturbios a seguidores del Dalai Lama, el líder budista exiliado.

Las mayores manifestaciones en dos décadas contra el régimen impuesto por Beijing en Tibet hace 57 años se producen en un momento crucial para China, que intenta presentarse como un país próspero donde reina la paz interior, de cara a las Olimpíadas de agosto.

Testigos dijeron haber escuchado disparos y visto vehículos en llamas en el Barkor, el distrito comercial en el centro de Lhasa. Manifestantes arrojaban piedras a las fuerzas de seguridad y a los ventanales de restaurantes y hoteles.
Conmemoran aniversario de insurrección
Radio Free Asia (Asia Libre), una emisora financiada por el gobierno de Estados Unidos, dijo que testigos vieron dos cuerpos tendidos en el suelo en la zona de Barkor, un distrito comercial en la ciudad vieja que ha sido el centro de las protestas. Otras personas hablaban de más víctimas, pero sin dar cifras.

Las protestas que comenzaron el lunes, en el aniversario de una insurrección contra el régimen chino en 1959, fueron iniciadas por cientos de monjes budistas, pero atrajeron a multitudes de personas indignadas por el régimen represivo y el ingreso masivo de migrantes chinos.