•   WASHINGTON / AGENCIAS  |
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Los estadounidenses observaron ayer con alarma el impacto de una gigantesca ola de calor que se abate sobre gran parte del país.

Este fin de semana el fenómeno afectará a cerca de la mitad de los 310 millones de habitantes de Estados Unidos.

No se tomen esta amenaza con ligereza, alertó el Servicio Meteorológico Nacional en su sitio web al destacar que la canícula es particularmente peligrosa para los adultos mayores y las personas muy jóvenes.

Al menos 22 personas murieron en los últimos días a causa de esta anormalidad climatológica, cifra que puede aumentar en los próximos días en amplias zonas del centro y el este de la nación, según las autoridades.

Temperaturas entre 105 y 115 grados fahrenheit (unos 44 centígrados) fueron pronosticadas en las grandes ciudades del medio oeste y la costa este de Estados Unidos, reportó la cadena CNN.

Según explican los meteorólogos, desde el 13 de julio una burbuja de aire caliente y humedad procedente del golfo de México impacta en comunidades de Filadelfia, Nueva York, Washington D.C, Chicago, pero sobre todo en Kansas.

Temperaturas cercanas o superiores a 50 grados centígrados marcaron este miércoles termómetros en las localidades de Newton, Iowa; Taylorville, Illinois; Gwinner, North Dakota; y Hutchinson, Minnesota.

Según el diario The Washington Post, este viernes la región del medio este, en la que se encuentra situada la capital, será la más calurosa del país y los termómetros pueden superar los 46 grados centígrados.

La ola de calor puede prolongarse hasta agosto en gran parte de la costa este, y según el sitio web AccuWeather.com habrá récord de consumo energético y daños en carreteras y puentes que pueden superar los provocados por un evento parecido en 1995.

En coincidencia con esta situación, el Consejo de Seguridad de la ONU debatió esta semana los efectos del cambio climático en el mundo, algo que debe llevar a los estadounidenses a pensar en su responsabilidad con estos fenómenos que ahora los afectan.

Varias delegaciones llamaron la atención sobre el hecho que corresponde a los países desarrollados la principal responsabilidad en saldar la deuda histórica con la ecología del planeta.

El cambio climático constituye uno de los peligros más graves e inminentes que enfrenta la humanidad para su supervivencia y corresponde a los países desarrollados el 76% de las emisiones de gases de efecto invernadero, en especial a Estados Unidos.

Para algunas delegaciones participantes en este foro, que incluyó el discurso de más de 70 países, la causa principal de la alteración del sistema climático mundial son los patrones de producción y consumo insostenibles prevalecientes en los países desarrollados.