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W.O. / L.L., Londres / Milán

EL PAÍS

El clima no da tregua a Europa. Mientras el oeste del Reino Unido permanece bajo las aguas por las peores inundaciones desde 1947, el centro y el sureste del continente luchan contra las temperaturas extremas y los incendios forestales que han arrasado miles de hectáreas en Italia, Grecia y los Balcanes.
En Hungría, las temperaturas han superado los 40 grados y unas 500 personas han muerto en una semana por la ola calor, que ha causado pérdidas superiores a los dos millones de euros. En Serbia, más del 30% de las cosechas anuales de trigo y soja se ha arruinado, y en Grecia, las autoridades han limitado el consumo de electricidad por el temor de que ocurra un apagón generalizado.
El sol y el fuego abrasan el centro y el sureste de Europa. Las temperaturas superan los 40 grados y son la principal causa de los centenares de fallecimientos registrados en Hungría, Rumania y Bulgaria en los últimos días. En esos países, un rosario de incendios forestales, cortes de electricidad y fallos en el transporte público se suman a las pérdidas humanas.
Cerca de 500 personas han muerto en Hungría por trastornos cardiovasculares agravados por las temperaturas, que superaron 41 grados la semana pasada, según los servicios sanitarios. Y el calor inclemente no cederá hasta el martes, cuando se pronostican 30 grados.
En Italia, la canícula arruinó las vacaciones de unos 4,000 turistas, que fueron evacuados de zonas de camping y hoteles por los incendios en el sur. Una ola de calor con temperaturas que han rozado los 47 grados, es la causa principal del fuego, que se ha cobrado la vida de tres personas. La zona más afectada de Italia es el promontorio del Gargano, en la región Puglia.
Muere piloto contra incendios
En la localidad de Peschici, las llamas, alimentadas por un fuerte siroco (viento del sureste), se cobraron dos víctimas mortales. El lunes el piloto de un avión antiincendio falleció en el curso de una operación en los Abruces (en el centro). El martes, varias personas resultaron heridas por las llamas y un millar fueron evacuadas.
La alerta por los incendios se ha extendido a otras partes del país. En las regiones de Las Marcas (centro este), Basilicata (centro sur), Calabria, la isla de Cerdeña y la de Sicilia el fuego obligó a la evacuación de vecinos y al corte de carreteras. “Hemos tenido que doblar la rotación del personal para asegurar una presencia más fuerte en todo el territorio”, dijo Luca Carim, portavoz de los bomberos italianos.
El fuego ha arrasado con más de 5,000 hectáreas agrícolas y las pérdidas se cifran en miles de euros, según la Confederación Italiana de Agricultores. El Gobierno español se ha solidarizado con los italianos mediante el envío de dos aviones especializados para combatir los incendios en Cerdeña.
La canícula también ha activado la alerta roja en Bucarest y seis departamentos del sureste de Rumania, donde 33 personas han muerto y más de 170 han sido atendidas por desvanecimiento en plena calle. El calor se ensaña con Grecia. En ese país, el mercurio ha marcado los 45 grados por dos días consecutivos.
Las consecuencias, cinco bomberos muertos al combatir una decena de incendios y otras tres personas han fallecido por el calor. Las autoridades han limitado el consumo de electricidad entre las 11.00 y las 15.00 hora locales, por el riesgo de que el sistema eléctrico colapse por la excesiva demanda.
Otros países afectados por el fuego son Macedonia, donde un hombre murió intoxicado por el humo de los incendios. En Serbia se han registrado decenas de incendios, y las temperaturas han alcanzado máximos históricos en Belgrado, con 43 grados, y en Zajecar, con 45.
Al revés en el Reino Unido
En Reino Unido, el clima también mantiene en alerta a la población, pero por las severas inundaciones. Aunque el agua retrocede en el centro del país, las lluvias anunciadas para hoy y mañana pueden provocar nuevos desbordamientos. La electricidad en la mayor parte de la zona afectada se restableció el miércoles, pero ahora el gran problema es la falta de agua potable.
Más de 350 milpersonas siguen sin agua corriente, y el Ejército ha asegurado la distribución de tres millones de litros de agua mineral al día. El abastecimiento, no obstante, tardará por lo menos dos semanas en restablecerse, ese es el tiempo necesario para evacuar los 18 millones de litros de agua potable que se ha echado a perder en la planta depuradora de Mythe.
La falta de agua ha hecho más dramáticas unas inundaciones que, por lo demás, parecen bastante menos graves que las vividas hace menos de un mes en la zona de Yorkshire, que pasaron casi inadvertidas. La atención mediática estaba entonces centrada en el relevo de Tony Blair por Gordon Brown al frente del Gobierno y por los atentados terroristas frustrados en Londres y Glasgow.
En las inundaciones de este fin de semana se han visto afectadas 10,000 propiedades, menos de un tercio de las 27,500 viviendas y los siete mil  negocios anegados hace un mes. Aunque las aguas han superado en algunos tramos fluviales los niveles alcanzados en las devastadoras inundaciones de 1947, los daños causados ahora parecen mucho menores. En aquel año se vieron afectadas 276 mil propiedades, de las que 100 mil quedaron directamente inundadas. Las aguas cubrieron entonces 300,000 hectáreas, una cifra que no parece que se haya alcanzado ni de lejos en las riadas de este mes.
Sin embargo, ahora ha llovido con más intensidad que en 1947. Las inundaciones de aquel año se debieron a que se unieron lluvias torrenciales con el rapidísimo deshielo del metro y medio de nieve que había caído en el país en uno de los inviernos más duros que se recuerdan.
El sufrimiento de la población debió ser entonces mucho mayor porque el país estaba empobrecido y tenía problemas de suministro de alimentos en plena posguerra. Los daños materiales, que ahora alcanzarán y probablemente superarán los 3,400 millones de euros, llegaron entonces al equivalente actual de casi 5,500 millones de euros.