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  • AFP

Los ataques que causaron 92 muertos el viernes pasado en Noruega generaron una ola de condena e indignación internacional, y numerosos pedidos de jefes de Estado y de Gobierno para estrechar la cooperación internacional contra el terrorismo.

El presidente estadounidense Barack Obama reiteró ayer  su condena a la masacre “sin sentido” ocurrida en Noruega al presentar sus condolencias al primer ministro, Jens Stoltenberg, informó la Casa Blanca en un comunicado.

“El presidente ofreció cualquier ayuda que Estados Unidos pudiera brindar al gobierno noruego al tratar con esta horrible tragedia”, agregó al referirse al atentado con bomba que el viernes pasado devastó la sede del gobierno noruego y al ataque con arma de fuego, casi simultáneo, contra la universidad de verano del Partido Laborista (en el poder) en una isla cerca de Oslo.

“En este momento increíblemente difícil, el presidente reafirmó la amistad profunda y de larga data entre Estados Unidos y Noruega”, sostuvo Obama, quien ya había advertido que estos ataques recuerdan que la comunidad internacional “tiene el desafío de prevenir este tipo de terrorismo y cooperar” en trabajos de inteligencia.

El presidente de la Unión Europea, Herman Van Rompuy, condenó “esos actos de cobardía que no tienen justificación alguna”.

El Consejo de Seguridad de la ONU condenó igualmente “en los términos más firmes” el doble atentado.

Más se suman
Los 15 países miembros “expresaron su profunda simpatía y sus sinceras condolencias a las víctimas de este acto odioso y a sus familias, al pueblo y al gobierno de Noruega”, indicó el Consejo en un comunicado. “Todos los actos de terrorismo son criminales e injustificables, cualquiera sea su motivación”.

De su lado la jefa de la diplomacia europea, Catherine Ashton, expresó su “horror” ante este doble ataque.

En Moscú, el presidente ruso, Dimitri Medvedev, dijo que Rusia condenaba “en los términos más firmes estos crímenes monstruosos, para los cuales no puede haber justificación alguna”.

El primer ministro británico, David Cameron, se declaró “indignado”.
“Estos ataques nos recuerdan las amenazas terroristas a las cuales nos enfrentamos”, recalcó, y ofreció la ayuda de Gran Bretaña, “incluidos los servicios secretos, para capturar a los asesinos e impedir otras muertes de inocentes”.

La reina Isabel II envió igualmente un mensaje al rey de Noruega para transmitirle al soberano y al pueblo “su compasión”.

El presidente del Parlamento europeo, Jerzy Buzek, apuntó que “Noruega ha aportado colaboración a la búsqueda de la paz en las regiones más inestables del planeta” y que “lo último que merece es un atentado terrorista”.

El presidente francés, Nicolas Sarkozy, calificó los atentados de “actos odiosos e inaceptables”.

Y el secretario general de la OTAN, Anders Fogh Rasmussen, subrayó que los países de la Alianza Atlántica “permanecen unidos en la batalla contra estos actos de violencia”.

Noruega participa en las misiones militares de la OTAN en Libia y Afganistán.
El Papa Benedicto XVI dijo estar “profundamente triste” por la pérdidas de vidas en “actos violentos sin sentido” y ofreció oraciones por las víctimas y sus familiares.

En América Latina, numerosos países manifestaron su indignación por los atentados. México, Argentina, Colombia, Bolivia, Ecuador, Chile, Brasil, Perú, Venezuela y República Dominicana repudiaron los ataques, así como los presidentes centroamericanos reunidos en una cumbre regional.

El secretario general de la Organización de Estados Americanos (OEA), José Miguel Insulza, afirmó en un comunicado que “estos crímenes nos recuerdan desgraciadamente una vez más que nadie está a salvo de ser víctima del terrorismo y que la comunidad internacional debe reafirmarse en la necesidad de trabajar en estrecha colaboración para combatirlo”.