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  • AFP

El Vaticano llamó el lunes "a consultas" a su nuncio apostólico en Irlanda, en un gesto que ilustra la tensión entre la Santa Sede y ese país católico traumatizado por centenares de casos de abusos sexuales de niños por parte de autoridades religiosas.

La inusual medida se anunció una semana después de que el primer ministro irlandés, Enda Kenny, acusara a la Santa Sede de haber obstruido las investigaciones sobre un informe que revelaba actos de pedofilia cometidos en 1996 y 2009 por 19 sacerdotes de la diócesis de Cloyne, en el sur del país.

"La violación y la tortura de niños fueron subestimadas o 'gestionadas' para preservar la institución, su poder y su reputación", denunció Kenny.

El Vaticano consideró que esas alegaciones eran "exageradas".

Según Kenny, "el informe Cloyne pone en evidencia la disfunción, la desconexión (de la realidad), el elitismo, el narcisismo que dominan la cultura del Vaticano".

El informe, publicado el 14 de julio, señala que las cuarenta víctimas en las que se centró la investigación se sintieron "abandonadas por la Iglesia".

"Tuvieron la impresión (...) de que la única preocupación (de la Iglesia católica) era proteger a la institución, más que el bienestar de los niños", agrega.

Varios eclesiásticos mencionados ya fallecieron, pero tres de ellos fueron denunciados ante la justicia.

El Vaticano explicó que el llamado a consultas de su nuncio (embajador), Giuseppe Leanza, era una medida "a la cual la Santa sede recurre raramente" y que tenía por objetivo preparar la respuesta al gobierno irlandés.

"Esto demuestra la seriedad de la situación y la voluntad de la Santa Sede de enfrentarla con objetividad y determinación", declaró a la prensa un responsable del Vaticano, quien expresó su "sorpresa y amargura por algunas reacciones excesivas".

El gobierno irlandés comentó sobriamente que la convocatoria del nuncio era "un asunto de la Santa Sede" y que consideraba "previsible que el Vaticano quisiese consultar ampliamente al nuncio" al respecto.

La Iglesia de Irlanda sufre una fuerte merma de prestigio desde la publicación en noviembre de 2009 de un informe que reveló abusos sexuales de niños cometidos durante décadas por sacerdotes y miembros de órdenes religiosas y los esfuerzos de la jerarquía eclesiástica de la región de Dublín para acallar las denuncias.

El papa Benedicto XVI denunció, tras la divulgación de ese documento, la inercia de la jerarquía católica de Irlanda y exigió medidas "concretas" para restaurar la credibilidad moral y espiritual de la Iglesia.

Benedicto XVI también envió un mensaje pastoral a los católicos irlandeses, que se convirtió en el primer documento firmado por un Papa en el que se aborda el tema de la pedofilia.

En su Carta Pastoral, el Papa expresa su "vergüenza" y sus "remordimientos" y afirma que los sacerdotes culpables de abusos sexuales deberán responder tanto "ante Dios" como ante la justicia.

La cultura de la ocultación fue acatada durante décadas por los clérigos hasta que en 2000 estalló un grave escándalo de pedofilia en Estados Unidos, seguido por otras denuncias en varios países de Europa -incluyendo Alemania, el país del Papa- y de América Latina, como México, Brasil y Chile.