•   México  |
  •  |
  •  |
  • AFP

Los fondos federales de ayuda a la policía de Ciudad Juárez, la más violenta de México, fueron recortados en medio de una abierta confrontación entre esa institución armada y el gobierno nacional, que se agravó tras una matanza en una cárcel de la región.

El anuncio significa que la policía de esa ciudad de 1,3 millones de habitantes y donde en 2010 se registraron 3.100 asesinatos relacionados con el narcotráfico, dejará de recibir este año unos 57 millones de pesos (4,8 millones de dólares).

“Es una tragedia terrible para Ciudad Juárez y es la manifestación evidente de la ruptura entre el municipio y la federación”, dijo a la AFP Gustavo de la Rosa, representante en Ciudad Juárez de la Comisión Nacional de Derechos Humanos (CNDH), un organismo autónomo.

El gobierno argumenta que Ciudad Juárez no ha avanzado a un ritmo satisfactorio con la profesionalización de la policía municipal, lo cual niega la alcaldía de ese distrito. Este viernes, el titular de la institución armada de Ciudad Juárez buscaba reunirse con el secretario federal de Seguridad Pública, en Ciudad de México.

Las relaciones entre el gobierno de federal y la policía de Ciudad Juárez se menoscabaron aún más tras un enfrentamiento entre policías que buscaban contener una matanza que ocurrió en una cárcel de la región el 26 de julio y en la que murieron 17 reos.

Balas contra jefe policial
Julián Leyzaola, un polémico militar de 51 años autorizado a dirigir la policía de Ciudad Juárez con un permiso especial, denunció que la policía federal abrió fuego el lunes contra su camioneta cuando iba hacia la cárcel municipal en el momento en que se registraba la masacre.

El gobierno de Ciudad Juárez incluso anunció que demandará penalmente a los agentes federales por intento de asesinato.

La Policía federal se defendió asegurando que Leyzaola “rompió el círculo de seguridad y actuando contra el protocolo se pasó un retén sin detenerse, por lo que recibió disparos en su unidad para frenar su marcha cuando pretendía salir del lugar”.

Esta situación amenaza con ahondar aún más las discrepancias entre el gobierno federal -que ejerce el Partido de Acción Nacional (PAN)- y las autoridades de la urbe, vecina de El Paso (Texas, sur de Estados Unidos) que pertenece al opositor Partido Revolucionario Institucional (PRI).

Los incidentes entre policías federales -5.000- y municipales -2.200- en Ciudad Juárez llevan ocurriendo varios meses. En enero, un escolta del alcalde Héctor Murguía fue asesinado por policías federales supuestamente porque no accedió a identificarse.

Esas discrepancias han llegado a tal punto que los jefes de la policía federal en Ciudad Juárez, Raúl Avila, y el jefe de la policía municipal, ni siquiera se hablan, aseguró De La Rosa, que integra junto a ellos la mesa para la Seguridad de Juárez que reúne a las fuerzas de seguridad y de la sociedad civil.

“Hemos hecho grandes esfuerzos para que se coordinen y nos da pena reconocer que hemos fracasado en este esfuerzo: Ávila y Leyzaola ni se dirigen la palabra”, relata De la Rosa.

El alcalde ha cuestionado ante las cámaras la actuación de los policías federales. “Los ha desprestigiado, los ha golpeado, los ha exhibido y ahora la policía federal le regresa golpe por golpe (con la suspensión del subsidio). Algo ridículo para un lugar donde mueren en promedio 200 personas por mes”, añadió De la Rosa.