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  • AFP

Los musulmanes de los países árabes encaran el ramadán con una pregunta: ¿el sagrado mes de riguroso ayuno en el mundo musulmán será la ocasión de tener un respiro en la “primavera árabe” o dará pie a que se revigoricen las protestas?

El mes de riguroso ayuno, el primero desde que comenzaron las revueltas en los países árabes en enero, comienza a principios de agosto y algunos no dudan en que galvanice a los jóvenes que protestan en Libia, Siria, Yemen u otros países.

“En la historia musulmana, el ramadán fue a menudo el mes de las revueltas y de las victorias”, recuerda Abdalá al Amadi, Director de la página Internet Islamonline. “Pienso que los jóvenes de la primavera árabe se van a inspirar de ello para llevar a cabo sus combates contra la injusticia y la tiranía”, afirma.

Según él, las protestas irán en aumento hacia los últimos diez días del mes, los más sagrados.

El ramadán, mes de la piedad, es también percibido por numerosos musulmanes como el mes del esfuerzo y del sacrificio, lo que puede motivar aún más a los manifestantes.

Las autoridades sirias temen en particular las oraciones nocturnas durante las cuales los fieles acuden a las mezquitas durante todo el ramadán, un foro capaz de amplificar las protestas.

Protestas salen de mezquitas

Desde el comienzo de la revuelta siria a mediados de marzo, las manifestaciones se llevaron a cabo en general a la salida de las mezquitas, en especial los viernes, día de la gran oración semanal.

En Siria hay más de 10.000 mezquitas a donde convergen todas las noches una considerable cantidad de fieles, que pueden convertirse en manifestantes.

Los Comités de Coordinación de la Revolución siria esperan que ello se produzca. “El régimen está aterrorizado por el ramadán y las oraciones (nocturnas) de Tarawih”, según se puede leer en la página Facebook “Syrian Revolution 2011”.

En Libia, los que tomaron las armas contra el régimen de Muamar Gadafi esperan el ramadán con un sentimiento de gran determinación aunque encaran con aprehensión la perspectiva de combatir y ayunar.

“Si es la guerra y que estamos cansados, comeremos. Si permanecemos en posición defensiva, ayunaremos. Dios está con nosotros”, explicó Hatem Aljadi, de 24 años que combate en el frente de Gualich, al sur de Trípoli.

En Yemen, en donde el movimiento de protesta iniciado en enero perdió fuerza debido a las divisiones entre la oposición y la incertidumbre sobre las intenciones del presidente Alí Abdalá Saleh, hospitalizado en Riad desde un ataque en junio, nadie puede predecir cómo se desarrollarán los acontecimientos.

Pero los jóvenes manifestantes que aún acampan en Saná se muestran determinados en relanzar el movimiento durante el ramadán. “Este mes será el del cambio, tanto más que Alí Abdalá Saleh no está más en Yemen”, afirma uno de sus portavoces, Walid al Omari.