•   WASHINGTON / AFP  |
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El presidente Barack Obama promulgó este martes un plan de austeridad presupuestaria y aumento del techo de la deuda estadounidense, aprobado momentos antes por el Senado, desactivando definitivamente el riesgo de ‘default’ en la primera economía mundial.

Pero Obama advirtió que este era tan solo “el primer paso” hacia la recuperación del país, al hacer un llamado al Congreso a enfocarse en el impulso de la alicaída economía estadounidense y a la creación de puestos de trabajo, en medio de un desempleo de 9,2%.

El acuerdo, que tras una agria batalla política fue aprobado este martes por el Senado y el lunes por la Cámara de Representantes, eleva el techo de la deuda, fijado actualmente en 14,3 billones de dólares, en más de 2 billones, y prevé recorte de gastos de al menos 2,1 billones.

Obama suscribió la ley pocas horas antes de la medianoche del martes a miércoles cuando Estados Unidos habría sobrepasado el límite legal de su deuda y se habría quedado sin dinero para cumplir sus pagos.

“Tenemos que hacer todo lo que esté en nuestro poder para impulsar esta economía y poner a Estados Unidos a trabajar. Eso es lo que tenemos previsto hacer, y aspiro a trabajar con el Congreso para hacerlo realidad”, dijo Obama en una declaración en la Casa Blanca.

El presidente enumeró una serie de medidas que dijo esperar que los congresistas discutan en septiembre, tras su receso de verano.

Los Tratados de Libre Comercio
Entre esas medidas, están los acuerdos de libre comercio con Colombia, Panamá y Corea del Sur, firmados hace varios años, que esperan la ratificación del Congreso.

En el Senado, tras el voto, el jefe de los demócratas, Harry Reid, se hizo eco de las palabras de Obama: “El trabajo número uno del Congreso debe ser crear empleos para los estadounidenses”

El acuerdo “nos da el tiempo que necesitamos para trabajar hacia una real solución”, dijo el líder de la minoría republicana en el Senado, Mitch McConnell.

Mercados financieros siguen bajando
A pesar del acuerdo, los mercados financieros siguieron reflejando la incertidumbre ante el futuro económico de Estados Unidos.
En Nueva York, Wall Street cerró en fuerte baja: el Dow Jones perdió 2,19% cayendo bajo los 12.000 puntos y el Nasdaq 2,75%.
Las bolsas europeas cerraron todas en rojo. Madrid perdió 2,18%, Milán 2,53, París 1,82%, Londres 0,97%, Fráncfort 2,26% y Zúrich 4,09%.

Igual tendencia observaron las bolsas asiáticas.

Plan no es suficiente
Analistas han advertido que este plan podría no ser suficiente para evitar que sea degradada la clásica nota “AAA” de la deuda de Estados Unidos, la más alta calificación.

No obstante, la agencia Fitch Ratings le dio un respiro a Estados Unidos al considerar que el acuerdo presupuestario del Congreso es conforme al mantenimiento de la calificación “AAA”.

Pero Fitch pidió a Washington un “plan creíble para reducir el déficit”.

La directora gerente del FMI, Christine Lagarde, saludó el acuerdo, pero advirtió que ahora “el desafío” de Estados Unidos es “concebir un marco de equilibrio del presupuesto que integre objetivos claros sobre la deuda y el déficit a mediano plazo”.

Los republicanos han dicho que recortar los gastos creará empleo, pero economistas en Wall Street han advertido que las medidas de austeridad serán una carga más para la ya alicaída economía estadounidense.

Varios congresistas del ala más conservadora republicana, el Tea Party, entre ellos la precandidata presidencial Michele Bachmann, mantuvieron un alto perfil durante las negociaciones, se resistieron a un acuerdo sin drásticos recortes presupuestarios y en definitiva se opusieron al proyecto de ley.

En el otro extremo, los demócratas liberales se mostraban molestos porque el plan no incluye aumentos de impuestos para los más ricos.

El acuerdo incluye más de 900.000 millones de dólares en recortes en la próxima década, de los cuales 350.000 millones en defensa.

Un comité del Congreso tendrá la difícil tarea de recomendar recortes por otros 1,5 billones de dólares, para el 23 de noviembre. De no lograrlo, se producirán recortes automáticos, sobre todo en defensa, aunque se dejarán intactos programas de seguridad social, respaldados por los demócratas y Obama.

El techo de la deuda fue elevado hasta 2013, por lo que Obama no tendrá que preocuparse de ese tema durante su campaña para buscar ser reelecto en los comicios de finales de 2012.