•   Nueva York / AFP  |
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El Consejo de Seguridad de la ONU, condenó este miércoles la violenta represión del presidente de Siria, Bashar al Asad, contra los manifestantes y llamó a “responsabilizar” a los implicados, mientras tanques del ejército sirio rodeaban el bastión opositor de Hama.

Tras semanas de ásperas negociaciones, el Consejo, integrado por 15 países, dijo en un comunicado que “condena las extensas violaciones de los derechos humanos y el uso de la fuerza contra civiles por parte de autoridades sirias”.

No obstante, Líbano, miembro no permanente del Consejo, se desligó de esta declaración, estimando que “no ayudaría” a poner fin a la crisis siria.

Las potencias europeas, secundadas por Estados Unidos, lideraron la campaña para que el Consejo de Seguridad se pronunciara sobre la represión de las manifestaciones que estallaron a mediados de marzo.

A pesar de la creciente violencia en Siria, esta declaración es la primera acción del Consejo con respecto a la represión del régimen en ese país, mientras que China y Rusia amenazaron con vetar cualquier resolución formal en ese sentido.

La declaración no incluyó ninguna referencia a una investigación sobre las violaciones a los derechos humanos que habían solicitado Francia, Gran Bretaña, Alemania y Portugal en una versión anterior del texto.

Sin embargo, afirma que se deberá “responsabilizar” a aquellos implicados en la generación de la violencia.

Mientras tanto, Abdel Raman, jefe del Observatorio Sirio de Derechos Humanos, dijo que  “recibió aviso de una fuente bien informada de que los residentes debían huir, ya que aún estaban a tiempo antes de que el ejército asalte la ciudad el viernes”.

Implicados deben ser responsabilizados
“El Consejo de Seguridad hace un llamado a las autoridades sirias, para que observen el respeto por los derechos humanos y que cumplan con sus obligaciones conforme a las leyes internacionales. Los implicados en la violencia deberían ser responsabilizados”, añade el documento.

El Consejo también instó a las autoridades sirias para que “cooperen completamente” con el Alto Comisionado de la ONU para los Derechos Humanos.

Justo después de su aprobación, el secretario general de la organización, Ban Ki-moon, calificó de “extremamente impactante” la violencia con la que el gobierno sirio reprime las manifestaciones y aseguró que tratará de dialogar otra vez con el presidente Bashar al Asad.

“El mundo ha observado el deterioro de la situación en Siria con la más grande inquietud, pero los hechos de los últimos días han sido “extremamente impactantes”, dijo.

Al mismo tiempo, Estados Unidos endureció su postura contra Bashar al Asad, con el portavoz de la Casa Blanca, Jay Carney, diciendo que Washington no tenía interés en ver al presidente sirio sobrevivir solo para preservar la “estabilidad” regional.

Mientras concluían las negociaciones diplomáticas, los tanques sirios atacaban la ciudad de Hama, según declaraciones de activistas.

“Hay unos 100 tanques y carros de transporte de tropas en la autopista que va a la ciudad de Hama, en el centro, y otros 200 tanques en la ciudad de Deir Ezzor, en el este”, dijo el jefe del Observatorio Sirio de Derechos Humanos, Rami Abdel Rahman, en declaraciones a la AFP.

Abdel Raman también manifestó que una fuente oficial en Deir Ezzor “recibió aviso de otra fuente bien informada, de que los residentes debían huir, ya que aún estaban a tiempo antes de que el ejército asalte la ciudad el viernes”.

En Hama fueron desplegados tanques en varios distritos y los bombardeos podían oírse en varios vecindarios, dijo otro activista a la AFP. “Por el sonido de los bombardeos, se ve que es una guerra abierta”.