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  • AFP

Dirigentes políticos y bancarios de las principales economías del mundo trabajaban este domingo, en medio de un gran secretismo, para encontrar una solución consensuada que impida un nuevo derrumbe de las bolsas mundiales el lunes.

El G7, el G20 y el Banco Central Europeo (BCE) multiplicaron sus contactos y conferencias telefónicas de urgencia sobre la crisis de la deuda del euro y la catarsis provocada por la degradación de la nota crediticia de Estados Unidos.

Los primeros mercados en reaccionar fueron las bolsas de Oriente Medio y el Golfo Pérsico, que acusaron el golpe.

La Bolsa de Israel cayó un 7%, Abu Dhabi perdió 2,53%, Dubai retrocedió un 3,69%, Bahrein descendió un 0,33% y Omán se dejó un 2,08%. El sábado, la Bolsa saudí se desplomó un 5%.

Standard & Poor's (S&P) retiró el viernes a la primera potencia mundial la prestigiosa nota "AAA", característica de los emisores de obligaciones más fiables.

S&P bajó la nota de Estados Unidos a "AA+", una sanción inédita desde la creación de la agencia en 1941, debido a los "riesgos políticos" relacionados con la enorme deuda pública estadounidense, que supera los 14,5 billones de dólares.

El Tesoro de Estados Unidos cuestionó la decisión, poniendo en duda la "integridad" de la agencia. Según la institución, S&P cometió un "error de dos billones de dólares" en las proyecciones de déficit presupuestario hasta 2021.

"Los mercados ya se lo esperaban", explicó el domingo el economista jefe para Europa de S&P, Jean-Michel Six, para quien la preocupación de los mercados "tiene que ver mucho más con la reactivación, con la fuerza de la reactivación económica, que con una y otra nota en concreto".

Sin embargo, muchos expertos temen que los mercados se desplomen el lunes.

El ex presidente de la Reserva Federal estadounidense (Fed), Alan Greenspan, aseguró que el descenso de los mercados seguiría "un tiempo", aunque consideró que es "difícil decir" si el lunes habrá una debacle en las bolsas mundiales.

La sanción infligida a la primera economía del mundo hace que todavía sea más urgente una respuesta coordinada de los dirigentes europeos y estadounidenses, incapaces hasta ahora de frenar la espiral de descenso de las bolsas mundiales.

Los ministros de Economía y presidentes de los países del G7 -formado por Estados Unidos, Alemania, Japón, Francia, Canadá, Italia y Gran Bretaña- multiplicaron este fin de semana los contactos telefónicos para poder elaborar una estrategia común.

Los países del G20, que reúne a las principales economías del planeta, mantuvieron el domingo una conferencia telefónica de urgencia sobre las crisis de la deuda y la degradación de la nota de Estados Unidos, informó el viceministro surcoreano de Economía, Choi Jong-Ku.

La conversación se llevó a cabo varias horas después de que los titulares de Economía del G7 y sus consejeros mantuvieran una teleconferencia durante la noche del sábado, rodeada del máximo secretismo.

Otra teleconferencia entre los ministros de Finanzas y los principales banqueros del G7 está prevista antes de que abran los parqués asiáticos el lunes, según medios japoneses, quienes hablan de una posible declaración conjunta para calmar a los mercados.

El Consejo de Gobernadores del Banco Central Europeo (BCE) también tenía previsto reunirse por videoconferencia hacia las 16H00 GMT del domingo, según fuentes cercanas a la institución citadas por la agencia financiera Dow Jones Newswires.

Entre las medidas que se estudiarán está la posible intervención del BCE, que desde el lunes podría comprar obligaciones de Italia, tercera economía de la zona euro, así como de España.

Roma confirmó el viernes que el BCE podría comprar desde el lunes obligaciones del país, aunque el proyecto podría desvanecerse debido a las reticencias de Alemania, pese a que Fráncfort no quiso aclararlo.

Los mercados habían reclamado una intervención de este tipo, pero el discurso del pasado jueves del presidente del BCE, Jean-Claude Trichet, que prometió nuevas compras en el mercado de la deuda, no tuvo efecto en los inversores.

Como consecuencia, las primas de riesgo de Italia y España en los mercados de la deuda frente a Alemania, país de referencia de la zona euro, alcanzaron nuevos récords.

La decisión de S&P "provocará un efecto rebote en España e Italia y pondrá a Francia bajo presión", estimó Charles Wyplosz, profesor de Economía de la universidad de Estudios Superiores de Ginebra.

"La zona euro baja al infierno", alertó.