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Las dos noches de violentos disturbios que vivió Londres durante el fin de semana son el reflejo de un profundo malestar social en los barrios desfavorecidos, pero policías y políticos estiman que los revoltosos aprovecharon la ocasión para saqueos y violencias gratuitas.

Los disturbios de Tottenham estallaron el sábado por la noche, después de una manifestación en protesta por la muerte la víspera de un hombre de 29 años, Mark Duggan, un habitante del barrio multiétnico y desheredado de Tottenham (norte) tiroteado por la policía.

La policía calificó la muerte de Duggan, padre de cuatro hijos, de "absolutamente lamentable" y la Comisión Independiente de Quejas de la Policías (IPCC) abrió una investigación.

El tiroteo provocó la ira en Tottenham, uno de los distritos más marginados de la ciudad.

La violencia se propagó luego a otros barrios de Londres el domingo en la noche, entre ellos a Brixton (sur), ya sacudido por violencias urbanas en los años 1980.

Tottenham había sido igualmente escenario de motines en 1985, cuando se produjeron los disturbios conocidos bajo el nombre de "Broadwater Farm riots" (nombre del sector donde tuvieron lugar) los cuales estallaron tras la muerte de una mujer negra de 49 años, quien falleció de una crisis cardiaca durante el allanamiento de su casa por la policía.

En los violentos enfrentamientos que siguieron, acompañados de nuevo de saqueos, la multitud en cólera mató a cuchilladas a un policía de 40 años.

Veinticinco años después, algunos habitantes estiman que la crisis económica y los recortes presupuestarios que afectan a los barrios desfavorecidos son un terreno propicio para nuevas violencias.

"Hay muchos paralelos con 1985", estimó Osagyefo Tongogara, un militante de la comunidad negra. "No llamo disturbios a ésto, sino una rebelión", dice.

"La gente está furiosa y frustrada. Si hay en una comunidad un fuerte porcentaje de desempleo y una reducción de las ayudas sociales, he aquí lo que sucede", añadió.

Pero para Chuka Umunna, parlamentario de la oposición laborista, "la cólera y la frustración causadas por la muerte trágica" de Mark Duggan no excusan para nada las violencias. "Es chocante, es completamente gratuito y es totalmente inaceptable", declaró.

"Son unos oportunistas", declaró Kit Malthouse, vicealcalde de Londres, a la BBC. "No son para nada protestas, es algo puramente criminal. Los políticos y la prensa deben velar por no encontrar excusas para lo que está pasando", recalcó.

Las circunstancias de la muerte de Mark Duggan seguían siendo confusas este lunes. La policía y una comisión de control independiente abrieron una investigación; algunas informaciones de prensa dejaban pensar que las fuerzas del orden habían abierto fuego sin haber sido atacadas.

Para Gus John, profesor de la Universidad de Londres, especialista de las cuestiones raciales en el Reino Unido, calificar a los revoltosos de simples bandidos es algo "estéril", y no permite consagrarse a resolver los verdaderos problemas sociales.

"Esto no resuelve nada. Hay que preguntarse por qué esos jóvenes de comportan así. ¿Por qué la mayoría de los delincuentes de Gran Bretaña son jóvenes y negros", declaró a la AFP.

La comunidad negra debe no obstante, en su opinión, hacer también su autocrítica.