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El presidente Barack Obama defendió este lunes el crédito de Estados Unidos luego de que Standard & Poor's (S&P) degradara un nivel la calificación de su deuda, insistiendo en que los problemas de la economía son "solucionables" si existe voluntad política.

Obama anunció que presentará "en las próximas semanas" sus propias propuestas para reducir el déficit estadounidense, diciendo que Estados Unidos siempre será un país triple-A, urgiendo además a los republicanos a aceptar incrementos de impuestos para los estadounidenses más ricos.

El índice Dow Jones Industrial Average continuaba en caída, de 4,5%, bajo los 11.000 puntos inmediatamente después de la intervención del mandatario.

El índice ampliado Standard and Poor's 500 perdía 5,7% en tanto el Nasdaq caía 5,6%.

Los comentarios de Obama fueron los primeros en público desde que la agencia S&P decidiera bajar la tradicional nota "AAA" a "AA+".

"Sin importar lo que pueda decir una agencia (de notación), fuimos y seremos siempre un país triple A", dijo Obama, al argumentar que la economía estadounidense es todavía una de las inversiones más seguras en el mundo.

Pero reconoció que la dura división política en Washington mina los esfuerzos por reparar la economía estadounidense y llamó a todas las partes a unirse en una solución balanceada para aliviar el déficit, que se espera llegue a 1,6 billones de dólares este año.

"Ahora las buenas noticias. Nuestros problemas son solucionables en forma inminente. Y sabemos qué es lo que tenemos que hacer para resolverlos", agregó Obama en la Casa Blanca.

De acuerdo al mandatario la solución radica en una combinación de aumento de impuestos a los estadounidenses más ricos y pequeños recortes a los programas de salud como Medicare y Medicaid.

"No se necesitan medidas radicales para realizar estas reformas. Lo que se requiere es sentido común y compromiso", dijo Obama.

La fórmula gubernamental fracasó en medio de intentos de Obama por lograr un "gran acuerdo" durante el duro debate con los republicanos por el aumento del techo de la deuda estadounidense, que finalizó la semana pasada.

Los republicanos exigían un profundo recorte presupuestario sin aumento de impuestos, en tanto los demócratas más liberales temían que cayeran los tradicionales programas de asistencia social.

Finalmente no hubo aumento de impuestos, negociado a cambio de recortes más moderados y la creación de una comisión especial que estudiará cómo reducir el déficit, desde nuevos recortes hasta aumentos impositivos.

Obama dijo que "el problema no es una falta de planes o políticas. Se carece de voluntad política en Washington".

"Es la insistencia en trazar líneas en la arena, el rechazo a poner lo que es mejor para el país por delante del interés personal, partidario o ideológico. Y eso es lo que necesitamos cambiar".