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Argentina celebrará el domingo unas primarias entre los precandidatos a las presidenciales y legislativas del 23 de octubre, en una elección parecida a una encuesta que servirá para dejar fuera de los comicios a quienes reciban escaso apoyo y medir fuerzas de los favoritos.

Unos 25 millones de argentinos figuran en el padrón de las primeras elecciones primarias simultáneas y obligatorias de la historia del país, que permitirán saber cuánto respaldo cosecha la presidenta Cristina Kirchner en su aspiración de un segundo mandato y quién será el opositor más votado.

"Quien quede primero entre los opositores pasará a tener fuertes posibilidades de polarizar el voto contra el kirchnerismo en las presidenciales", dijo a la AFP el politólogo Rosendo Fraga, director de la consultora Nueva Mayoría.

Fraga dijo que "las primarias no sólo serán una suerte de elección anticipada o gran encuesta verídica, sino que también representarán una especie de gran interna abierta de la oposición".

La ley de las primarias, sancionada en diciembre de 2009, establece una restricción en el caso de que un candidato no logre el piso de 1,5% de los votos nacionales, caso en el cual quedará inhabilitado para presentar candidatura en octubre.

Entre los escasos sondeos difundidos ultimamente, la consultora Management & Fit (M&F) dijo que si las elecciones presidenciales fueran hoy, la peronista Kirchner ganaría en octubre en primera vuelta y duplicaría al segundo, el radical socialdemócrata Ricardo Alfonsín.

La mandataria obtendría el 41% de los sufragios, contra el 19,6% de Alfonsín, diputado de la Unión Cívica Radical (UCR) e hijo del fallecido presidente de la transición democrática Raúl Alfonsín (1983-1989).

Pero la firma M&F dijo que no difunde estudios sobre las primarias con el argumento de que "hay algunas situaciones que nos hacen prever que habrá mucha volatilidad y se abren interrogantes", dijo su directora, Mariel Fornoni.

La analista sostuvo que las primarias "se parecen más a un ejercicio de movilización o simulacro cívico" que a una elección de candidatos, en sintonía con otras firmas que tampoco difundieron mediciones para esta instancia.

La impresión de las consultoras es que el electorado desconoce por qué se convoca a poner en las urnas boletas de candidatos que cada partido ya eligió a dedo y sin rivales, a diferencia de las primarias de otros países.

"Las encuestas indican que alrededor de la mitad de los ciudadanos no sabe qué es lo que se vota y cómo funcionan", dijo Enrique Zuleta, director de la consultora OPSM.

También es un enigma qué respaldo podrán lograr los otros dos peronistas que se postulan, el ex presidente Eduardo Duhalde (2002-2003), quien comandó la transición después del colapso económico y político de 2001, y el gobernador de San Luis (centro), Alberto Rodríguez Saá.

Rodríguez Saá es el hermano de Adolfo Rodríguez Saá, quien entró en la historia al gobernar el país sólo una semana y declarar el mayor 'default' de la historia por casi 100.000 millones de dólares, tras la caída del radical Fernando de la Rúa (1999-2001) en medio de una rebelión popular.

Otro postulante que alcanzó cierta relevancia es Hermes Binner, el gobernador socialista de Santa Fe, tercer distrito en población, donde su partido acaba de ganar otra vez las elecciones a mandatario distrital.

En algunos distritos, como en el más poblado del país, la provincia de Buenos Aires, bastión peronista por excelencia, habrá una dura batalla entre numerosos grupos internos para definir cuáles serán los candidatos a diputados y a alcaldes comunales el 23 de octubre.

Aún así, el objetivo de alcanzar el 1,5% representa un esfuerzo para algunos partidos y una campaña muy intensa hizo el Partido Obrero (PO, trotskista) para que lo voten, debido a que en otros comicios obtuvo menos del 1%.