•   TEGUCIGALPA / AFP  |
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Los jefes policiales y militares de Honduras preparaban este martes el despliegue de 600 efectivos adicionales en la convulsiva zona del Aguán, en el noreste del país, para tratar de frenar una ola de violencia por disputas de tierra que ya ha dejado 11 muertos.

El comisario Alex Madrid, portavoz de la Dirección Nacional de Servicios Especiales de Investigación, dijo a la AFP que “dentro de la policía y los militares están los altos mandos preparando el plan de operaciones para mandar los efectivos a esa zona que siempre ha sido convulsiva”.

El Ministro de Seguridad, Oscar Álvarez, anunció el lunes por la noche el desplazamiento de 600 policías y militares adicionales como parte de la operación “Xatruch II” en esa conflictiva región, situada 600 km al noreste de Tegucigalpa, escenario de cruentos enfrentamientos entre campesinos organizados y guardias de acaudalados terratenientes.

Santuario de narcos
La zona también es santuario de narcotraficantes. “Se van a movilizar esta semana 600 hombres y miembros de las Fuerzas Armadas para imponer orden en esa zona del país y con quienes están allá se hará un total de 1,000 hombres”, anunció Álvarez.

La confrontación, que data de años con un saldo de más de 50 muertos en meses recientes en ataques con armas como fusiles de asalto AK-47, cobró el domingo la vida de seis personas cuando, según la versión preliminar de la policía, unos campesinos intentaron tomar una finca de palma africana del agroindustrial Miguel Facussé, uno de los hombres más ricos del país.

El lunes por la tarde, cinco comerciantes que llegaban a la zona en un vehículo fueron acribillados por alguno de los dos bandos al confundirlos con sus enemigos, según las autoridades.

Los conflictos se agudizaron hace dos años cuando los campesinos ocuparon varias fincas --actualmente tienen tomadas siete, con un total de 4,000 hectáreas--, con cultivos de palma africana, de la que se extrae aceite comestible para exportar.

El fértil valle del Aguán, situado en la costa del Caribe, también es santuario de narcotraficantes que actúan a sus anchas en la ruta de la droga procedente de Sudamérica con destino a Estados Unidos.

Álvarez reconoció que no se puede descartar que los crímenes hayan sido cometidos por hombres “pertenecientes al narcotráfico que, según información preliminar, podrían querer agenciarse de tierras para tratar de lavar activos”.

El pasado 16 de junio el presidente Porfirio Lobo logró que terratenientes y campesinos firmaran un acuerdo, según el cual el gobierno comprará más de 4,000 hectáreas cultivadas con palma africana a unos 7,000 dólares por hectárea, para vender esas tierras a largo plazo a los campesinos.

Este era el segundo acuerdo entre las dos partes en conflicto, porque Lobo había firmado el 12 de abril de 2010 otro acuerdo con las organizaciones de campesinos, comprometiéndose a comprar a los terratenientes 11,000 hectáreas, que serían vendidas a los campesinos a 20 años plazo y sin intereses.

Sin embargo, el mandatario nunca se pudo poner de acuerdo con los terratenientes sobre el precio de la tierra, por lo cual el conflicto se ha prolongado.

Luego de las muertes del domingo, los terratenientes anunciaron en avisos pagados en la prensa local que no venderán sus tierras en represalia por los ataques de los campesinos.