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  • AFP

Miles de personas participarán este miércoles en una manifestación en Madrid contra la visita del Papa y la financiación pública de la Jornada Mundial de la Juventud (JMJ) la víspera de la llegada de Benedicto XVI a la capital española, donde le esperan más de un millón de peregrinos.

Bajo el lema "De mis impuestos, al Papa cero. Estado laico", los convocantes --asociaciones laicas, cristianas progresistas, ateas, de izquierdas y de homosexuales-- esperan a entre 5 mil y 10 mil personas este miércoles por la tarde en el centro de Madrid.

La protesta es "en defensa de la construcción del Estado laico, la separación de Iglesia y Estado y la no financiación de las Iglesias por parte del Estado", explicó Francisco Delgado, presidente de Europa Laica, una de las cerca de 140 asociaciones convocantes.

Estas calculan que las administraciones públicas estatal, regionales y locales han gastado unos 100 millones de euros en las JMJ y la visita del Papa, entre otras cosas en seguridad --unos 10.000 policías--, alojamientos gratuitos en colegios y polideportivos públicos y en la rebaja del billete de metro.

"Criticamos este escandaloso montaje en un momento de situación económica tan terriblemente angustiosa, con familias enteras en paro. Esta ostentación está haciendo muchísimo daño y desenganchando a muchísima gente" de la Iglesia, lamentó Evaristo Villar, del colectivo progresista Redes Cristianas.

El gobierno alega que las JMJ son un acontecimiento de interés público, mientras los organizadores del evento, convocado por el Vaticano y preparado por la jerarquía católica española, consideran la manifestación de este miércoles "una falta de educación" por hacerse durante la visita del Papa.

Los organizadores aseguran que los 50 millones que cuestan las JMJ proceden en un 80% de los propios peregrinos, que deben pagar, y el resto, de patrocinios de grandes empresas, todo ello en un momento en que el desempleo en España supera el 20% de la población activa y el paro juvenil el 40%.

Por eso, en el manifiesto que leerán en la marcha reclaman a las administraciones públicas "que dejen de otorgar privilegios propios de épocas pasadas y herencias antidemocráticas" a la Iglesia católica.

A estos más de cien colectivos se sumarán muchos "indignados" del movimiento 15-M de protesta contra los efectos de la crisis económica.

La detención el martes de un estudiante de química ultracatólico mexicano que supuestamente quería atentar contra esta manifestación "puede desanimar a la gente a ir", aventura Luis Vega, presidente de la Asociación Madrileña de Librepensadores y Ateos (AMAL).

Contra la protesta también se expresaron responsables de la Iglesia como el arzobispo de Toledo, Braulio Rodríguez, que llamó "paletos" a los convocantes, el secretario general de la Conferencia Episcopal Española, Juan Antonio Martínez Camino, que tachó de "parásitos" a quienes protesten contra la visita del Papa, mientras la organización antiabortista Hazte Oír la calificó de "acto de hostigamiento de una minoría radical".

Con estas críticas "la Iglesia se desacredita" y emite "discursos descalificatorios que alientan el fanatismo", según Villar, que estima que "las JMJ harían muy bien condenándolas".

Aunque no todo en la jerarquía católica fueron críticas: el joven obispo español Xavier Novell estimó el acto "lícito", "legítimo y respetable".

Estas jornadas son además "un intento de recatolizar la ciudad con confesionarios en los parques y misas en las plazas públicas", apunta Villar en referencia a las confesiones al aire libre organizadas en el céntrico parque del Retiro y la misa de inauguración de las JMJ celebraba el martes en la plaza de Cibeles.

Y considera su organización en torno a la figura de Benedicto XVI "una 'papolatría' que no hace ningún bien a la Iglesia. La Iglesia y el Papa son medios al servicio del encuentro con Cristo y como medios, se pueden reformar, tienen que ir al hilo de los tiempos", reflexiona este sacerdote.