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Policías de la localidad de Tultitlán, vecina de Ciudad de México, cobraron 500 pesos (unos 40 dólares) por entregar a una turba a un emigrante guatemalteco que, confundido con un ladrón, fue lapidado hasta morir, según denunciaron testigos del crimen y el último albergue donde estuvo.

La muerte de Julio Fernando Cardona, ocurrida el 8 de agosto en los alrededores de la Casa del Migrante San Juan Diego, un albergue de la iglesia Católica, originó una protesta el martes en la embajada mexicana en Guatemala, cuya cancillería denunció la posible complicidad policial.

Este miércoles la fiscalía de México informó a Guatemala de la detención de dos sospechosos de participar en el linchamiento sin dar más precisiones.

El sacerdote Hugo Raudel, director de la Casa del Migrante, que alberga temporalmente a unas 2.000 personas, casi todas centroamericanas, contó a la prensa que la policía detuvo a Cardona y lo subió a una patrulla.

"Los policías lo suben pero no lo entregan (a la fiscalía), sino que lo anduvieron y lo entregaron por 500 pesos" a un grupo de jóvenes que estaban exaltados porque los habían robado, relató.

Cardona fue linchado mientras le reclamaban que devolviera lo que supuestamente había hurtado, aunque varios testigos coinciden en que el guatemalteco de 19 años, que iba hacia Boston (Estados Unidos), no tuvo nada que ver con el asalto.

"Los policías habían detenido al que no era, se equivocaron", señaló a la AFP otro residente temporal del albergue que habló a condición de conservar el anonimato. También según este testigo, los policías cobraron 500 pesos por entregarlo.

La versión oficial de la policía asegura que la patrulla acudió al llamado de un vecino que denunció una golpiza contra un joven. Pero algunos testigos afirman que los uniformados llegaron antes de que comenzaran los golpes.

"Primero llegaron los policías y ellos negociaron por unos billetes para dejar que lo golpearan", dijo a los periodistas un migrante hondureño que se identificó sólo como Mervin.

El martes Amnistía Internacional reclamó al gobierno de México proteger el albergue de la furia de unos vecinos que el sábado "amenazaron con quemarlo si no se cerraba", según un comunicado de la ONG.

Cardona había participado en julio en una caravana organizada por familiares de centroamericanos desaparecidos en México que recorrió la peligrosa ruta que une la frontera con Guatemala y Estados Unidos para exigir que se localice a unos 800 emigrantes que intentaron hacer ese trayecto en la última década y de los cuales no ha habido noticias.

Tultitlán es un paso habitual de emigrantes, pues por allí pasa "La Bestia", el tren de carga que miles de polizones usan para llegar a la frontera sur estadounidense.

Según el gobierno mexicano, unos 140.000 migrantes, principalmente centroamericanos, cruzan el país para llegar a Estados Unidos, aunque varias ONG los cifran en más de 400.000 y denuncian que miles son asaltados, sometidos a abusos y secuestrados con complicidad de las autoridades.