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  • AFP

La policía impidió este jueves la manifestación de un centenar de homosexuales, hombres y mujeres, que habían convocado una "besada" al paso del Papa Benedicto XVI, bloqueando al grupo cuando se dirigía al lugar previsto para su acción.

Unicamente una pareja de hombres, que logró burlar la vigilancia policial, logró besarse al paso del Papamóvil.

A unos centenares de metros de ahí, un grupo de manifestantes que gritaba "esta es la otra juventud", fueron evacuados por la policía para impedir incidentes con los jóvenes católicos que coreaban "esta es la juventud del Papa".

Los manifestantes habían previsto reunirse en la calle Serrano, por donde debe pasar el Papa a bordo de su papamóvil para acudir en la tarde del jueves a la Plaza de Cibeles, donde se va a celebrar un acto de bienvenida en el corazón de Madrid.

Pero llegados a unos centenares de metros del lugar de la cita, alrededor una hora antes del previsto paso del Papa, se encontraron con un cordón policial y empezaron a dispersarse en pequeños grupos, seguidos por los agentes.

Una cincuentena de ellos se besaron entonces ante los policías, más numerosos que los manifestantes, antes de ser evacuados.

La manifestación relámpago había sido convocada en Facebook por un grupo de defensa de homosexuales y transexuales creada en el seno de los "indignados", que protestan contra la consecuencias de la crisis, había explicado a la AFP su portavoz Jaime del Val.

"La iglesia Católica promueve políticas vergonzantes, gravemente sexistas y homófobas", dijo del Val.

"Estamos aquí para dar visibilidad, ahora que la ciudad está llena, es un acto que busca reivindicar la igualdad de los derechos de los homosexuales, que se ven amenazados por el Papa que ha hecho declaraciones contra el matrimonio homosexual", dijo Laura Botella, una trabajadora social de 29 años.

La "besada", parecida a la que tuvo lugar con motivo de la visita de Benedicto XVI a España en noviembre pasado, tenía por objeto protestar contra el "fundamentalismo de la Iglesia Católica" y "las condenas moralizadoras" sobre la sexualidad expresadas por el Vaticano.