•   WASHINGTON / AFP  |
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El presidente de Estados Unidos, Barack Obama, y sus aliados occidentales llamaron por primera vez ayer jueves al presidente sirio, Bashar al-Asad, a dimitir y reforzaron las sanciones contra su régimen tras cinco meses de una brutal y sangrienta represión.
Responsables de la ONU informaron durante una reunión con el Consejo de Seguridad, que las fuerzas sirias ejecutaron a 26 personas en un estadio y el balance de víctimas entre los manifestantes es ahora superior a 2,000, según indicaron a la AFP fuentes presentes en la reunión.

Al mismo tiempo, un informe de Naciones Unidas ofrece un catálogo de las brutalidades y violencias infligidas a la población civil siria, sostiene que estas acciones podrían ser consideradas como “crímenes de lesa humanidad” y hace un llamado al Consejo de Seguridad para que intervenga la Corte Penal Internacional.

Una misión de la ONU visitará Siria desde este fin de semana para observar los efectos de la represión de las protestas, informó por su parte la jefa de la Oficina para la Coordinación de Asuntos Humanitarios de la ONU (OCHA), Valerie Amos.

Un manifestante murió y otro fue herido la noche del jueves en Homs (centro) por fuerzas gubernamentales al intentar dispersar una manifestación contra el régimen, según indicó un militante en el lugar a la AFP, mientras una ONG siria dio cuenta de un despliegue masivo de soldados en varias localidades, entre ellas los suburbios de Damasco, donde se escucharon disparos.

Asad anuncia fin de represión
Estos hechos se producen en momentos en que Asad anunció telefónicamente al secretario general de la ONU, Ban Ki-moon, el fin de las operaciones militares contra los opositores en Siria, según el organismo internacional.

Sin embargo, una ONG siria afirmó que los allanamientos y las detenciones proseguían.

Los llamados a la renuncia de Asad, conjugados con nuevas sanciones económicas, fueron lanzados casi simultáneamente por Obama, sus aliados francés, alemán, británico y canadiense y por la Unión Europea, luego de que el régimen sirio hiciera oídos sordos a los reclamos de un cese de la sangrienta represión.

Es la primera vez que Estados Unidos pide explícitamente la renuncia de Asad, cuyo gobierno intenta desde el 15 de marzo reprimir el movimiento de protesta con el envío de militares y tanques a diversas ciudades del país.

“Explicamos en varias ocasiones que el presidente Asad debía conducir una transición democrática o dimitir. No la condujo (la transición). En el interés del pueblo sirio ha llegado el momento de que el presidente Asad se retire”, señaló el mandatario estadounidense en un comunicado.

La Casa Blanca no tiene, sin embargo, la intención de convocar a su embajador en Damasco, Robert Ford. “Necesitamos que permanezca en su puesto”, declaró Tommy Vietor, portavoz del Consejo de Seguridad Nacional de Estados Unidos.

En Europa, los dirigentes Nicolás Sarkozy, de Francia; Ángela Merkel, de Alemania; y David Cameron, de Gran Bretaña, así como Catherine Ashton, jefa de la diplomacia europea, llamaron a Asad a “abandonar el poder”.

“Bashar al Asad ha perdido toda legitimidad a los ojos del pueblo sirio y es necesario que abandone el poder”, advirtió Ashton.
Gran Bretaña, Francia, Alemania y Portugal dijeron este jueves que buscarán una resolución del Consejo de Seguridad de la ONU ordenando sanciones contra Siria por su letal represión a las protestas.