•   MADRID / AFP  |
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Cientos de miles de jóvenes de todo el mundo aclamaron al Papa este martes en un multitudinario y festivo acto en el centro de Madrid en el primero de los cuatro días que Benedicto XVI pasará en la capital española para liderar la Jornada Mundial de la Juventud (JMJ).

La jornada volvió a verse empañada por cargas policiales contra manifestantes antipapa en la conocida Puerta del Sol, tras el principal acto del Pontífice en la cercana Plaza de Cibeles.

Escoltado por miles de jóvenes peregrinos, el Pontífice llegó a la Puerta de Alcalá, donde fue recibido por 10 jóvenes representantes de los cinco continentes y cruzó a pie la emblemática puerta, del siglo XVIII, una de las antiguas entradas a la capital de España.
Acompañado por los vítores de los jóvenes peregrinos, que ondeaban coloridas banderas de varios países, y una tuna, grupo de músicos universitarios vestidos de época, el Papa se trasladó en el papamóvil hasta la Plaza de Cibeles.

“Conocer mejor a Cristo”
En esta plaza, habitual lugar de celebración de los éxitos del Real Madrid, Benedicto XVI, quien fue acogido con los cantos de un coro, llamó a los jóvenes a “conocer mejor a Cristo” y a seguir su ejemplo, al tiempo que arremetió contra aquellos que “creyéndose dioses, piensan no tener necesidad de más raíces ni cimientos que ellos mismos”.

Este encuentro con los jóvenes en un inmenso escenario blanco refrescado con pulverizadores de agua para combatir el intenso calor de Madrid (37º), fue el primer acto multitudinario del Papa dentro de su agenda con motivo de la JMJ.

Esta incluye también un Vía Crucis el viernes y una vigilia de oración en el aeródromo de Cuatro Vientos, en las afueras de la ciudad.
Poco antes, a su llegada a Madrid, donde fue recibido por los Reyes de España, el Papa reclamó una economía centrada en “el hombre” y no en “los beneficios”, sobre todo en tiempos de crisis, y además reconoció “abusos en la historia para imponer el concepto de verdad y el monoteísmo”.

 

Clima de tensión
Las JMJ creadas por el anterior Papa, Juan Pablo II, empezaron el martes en medio de críticas por su elevado costo. El miércoles, más de 100 organizaciones laicas, ateas, cristianas progresistas, de izquierdas y homosexuales se manifestaron bajo el lema “Con mis impuestos, al Papa cero. Por un Estado laico”.

Miles de personas marcharon por el centro de Madrid en un clima de tensión provocado por enfrentamientos verbales entre manifestantes y jóvenes católicos, hasta que la policía los disolvió.

Enfrentamientos verbales, que volvieron a repetirse este jueves después que algo más de un centenar de manifestantes se reunieran, de nuevo en Sol, para protestar contra la visita papal y la actuación de la policía, que volvió a desalojarlos.
Además, dos militantes de los derechos de homosexuales se besaron al paso del Papamóvil, en el marco de una “besada” convocada también para protestar por las críticas católicas a los homosexuales.

Los críticos denuncian que el Estado ha gastado más de 100 millones de euros en los 10,000 efectivos policiales que vigilan la JMJ, la apertura de colegios y polideportivos públicos para que duerman los peregrinos y la rebaja del billete de metro, entre otras cosas.

Y ello en un momento en que España atraviesa una grave crisis económica que hizo saltar el desempleo del 8% al 20% y se dispara a más del 40% en el caso de los jóvenes.

Mientras tanto, los organizadores alegan que el costo de la Jornada, de unos 50 millones de euros fue financiado en un 80% por los propios peregrinos que pagaron por inscribirse, y el resto por grandes empresas.

España, país de fuerte tradición católica pero que vive una secularización constante desde que en 1975 terminó la dictadura franquista, aliada estrechamente con el clero, ha sido elegida por segunda vez por el Vaticano para albergar unas JMJ y el Papa la visita por tercera vez en su pontificado.

Benedicto XVI regresa pues a un país aconfesional donde la Jerarquía Católica insiste en mantener su influencia pasada en una sociedad en donde el 73% se declara católica, aunque solo un 14% va a misa los domingos.