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Varios miles de personas se manifestaban este viernes en el centro de Madrid, fuertemente vigiladas por la policía, para protestar contra la visita del Papa a la capital española, poco después del multitudinario Vía Crucis que Benedicto XVI presidió a unos cientos de metros.

"¡Esta no es la juventud del Papa!", coreaban los manifestantes --entre 3.000 y 5.000, según varios periodistas de la AFP--, que protestaban por tercer día consecutivo contra la visita papal y la Jornada Mundial de la Juventud (JMJ), que Madrid acoge hasta el domingo.

También denunciaban la violencia con que la policía desalojó de la Puerta del Sol el miércoles y jueves a jóvenes que se manifestaban por lo mismo.

"No más brutalidad policial", "no a la violencia", rezaba una de las pancartas que podían verse en la marcha, que partió de la estación de Atocha y se dirigía a la Puerta del Sol, que la policía había cerrado a los manifestantes.

Estos, pertenecientes sobre todo al movimiento de los "indignados", nacido en España en mayo, intentaban llegar por las calles adyacentes esa plaza, adonde se dirigía una procesión con los pasos de Semana Santa sacados a la calle para el Vía Crucis del Papa.

Allí esperaban numerosos peregrinos católicos, pero la policía no dejó pasar a los manifestantes.

"No nos hemos metido con nadie", aseguraba Elsa, desempleada de 45 años que proponía dejar de "pagar impuestos para que este señor no viaje por la cara", en referencia al Papa.

"Ellos tienen descuentos en el metro, en los restaurantes; yo no tengo descuentos, yo no tengo trabajo", lamentaba, en referencia a las facilidades dadas a los cientos de miles de jóvenes que participan estos días en las JMJ en Madrid.

El miércoles, durante la primera marcha contra este viaje del Papa, que secundaron al menos 4.000 personas convocadas por asociaciones laicas y de izquierdas, los manifestantes protagonizaron enfrentamientos verbales con los peregrinos católicos, separados en todo momento por la policía.

Y este viernes la policía también intentaba impedir el encuentro entre manifestantes y católicos, pero dos grupos se encontraron cara a cara y mientras los "indignados" cantaban "Vuestro Papa es un nazi", los jóvenes dibujaban un corazón con sus manos.

"Esto no lleva a nada, es injusto. Estamos aquí sólo para pasar un buen momento", se quejaba Adrien, un peregrino francés que participaba en ese "encuentro".