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  • EFE

Dos naves gemelas partirán el próximo septiembre para investigar el campo gravitatorio de la Luna en una misión con la que esperan hacer descubrimientos revolucionarios, según dijeron hoy sus directores.

Todo está preparado en Cabo Cañaveral (Florida) para el lanzamiento de la próxima misión no tripulada de la NASA que ha sido denominada GRAIL, siglas de "Gravity Recovery and Interior Laboratory".

La NASA ha establecido una franja para el lanzamiento de 42 días, que comienza el 8 de septiembre, indicaron hoy los directores de la misión en una rueda de prensa.

Según explicaron, el huracán "Irene", que se prevé que toque tierra el sábado en Estados Unidos con fuertes lluvias y vientos en la costa Este de este país, no tendrá impacto alguno en el lanzamiento.

Las dos sondas proporcionarán imágenes en rayos X de la corteza y el núcleo de la Luna con las que esperan conocer más sobre la estructura bajo la superficie y su composición y sobre su historia termal.

La NASA anunció esta misión en diciembre de 2007 como parte de su programa "Discovery" y los científicos esperan que deje "un gran legado" a las generaciones futuras.

Entre otras utilidades, las medidas que tomará GRAIL ayudarán a entender mejor la relación entre la Tierra y su satélite, señaló el director de la División de Ciencias Planetarias del cuartel general de la NASA en Washington, Jim Green.

También ayudar a la agencia a tener un mejor conocimiento del satélite natural de la Tierra y mejorar sus estimaciones en el caso de que volviera a enviar nuevamente al hombre a la Luna.

La investigadora principal de la misión GRAIL, del Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT), María Zuber, explicó que con los datos que envíen las sondas compondrán "el mapa gravitatorio más completo que exista hasta ahora".

Para configurarlo tendrán que superar la presión que ejercerá la radiación solar sobre los paneles de las naves, la gravedad y la interacción con los otros planetas, que les obligará a realizar correcciones en sus mediciones sobre la marcha.

"Es muchísimo trabajo", dijo Zuber, que quiso transmitir la emoción del equipo que por fin podrá ver en órbita las sondas que esperan que ofrezcan datos que marquen historia.

"Cuando hago un experimento, quiero reescribir los libros de texto", explicó, al añadir: "creo que vamos a encontrar algo que nos va a sorprender realmente y nos va a dejar un gran legado científico y tecnológico".

Por su parte, la profesora Leesa Hubbard, del instituto Sally Ride Sciences, de San Diego, señaló que esta misión tendrá un impacto emocional en los estudiantes y "cuando salgan al jardín de sus casas y miren la Luna la verán de otra manera. Eso no tiene precio".