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  • AFP

Decenas de miles de personas marcharon pacíficamente este jueves en el segundo día del paro nacional de trabajadores de 48 horas, al que adhirieron estudiantes y profesores, y que al final derivó en incidentes, luego de una madrugada de violencia con centenares de detenidos.

La marcha se enmarca en el ambiente de efervescencia social que desde semanas vive Chile y que ha puesto en jaque al gobierno del presidente Sebastián Piñera a 17 meses de haber asumido, obligándolo a reaccionar a protestas que han sitiado las principales ciudades del país.

Este jueves manifestantes, en su mayoría estudiantes y profesores, se reunieron en cuatro puntos de Santiago para converger en la céntrica Alameda, a unas dos cuadras del palacio gubernamental, fuertemente custodiado por fuerzas policiales.

La Policía cercó con vallas metálicas todo el perímetro que rodea la casa de Gobierno para evitar el avance de los manifestantes, que coparon varias cuadras de la Alameda.

La marcha, convocada por la Central Unitaria de Trabajadores (CUT), la mayor sindical del país con un 10% de la fuerza laboral, tuvo el carácter festivo y pacífico de las convocatorias pasada de estudiantes y se desarrolló en su mayor parte de manera "ordenada", según el portavoz oficial, Andrés Chadwick.

No obstante, al final se registraron enfrentamientos con grupos de encapuchados que atacaron a la policía con piedras y palos y saquearon algunos comercios, además de atacar una iglesia, antes de ser dispersados con chorros de agua y gases lacrimógenos.

Durante la noche previa y la madrugada se registraron disturbios en barrios periféricos, donde varios policías resultaron heridos de bala y se registraron también saqueos.

"El balance no es positivo. Es un balance de violencia, donde grupos intentaron realmente afectar el orden público", señaló el subsecretario del Interior, Rodrigo Ubilla, sobre los incidentes de la madrugada.

La protesta "es la respuesta del pueblo de Chile a los que les niegan sus derechos, a los que no quieren conversar. Ahora es el momento de ponernos a conversar de verdad o si no esto va a seguir", aseguró el líder de la CUT, Arturo Martínez.

Al hacer un balance de las dos jornadas, Martínez calificó de exitosa la convocatoria y pidió al Gobierno escuchar la voz del pueblo. El dirigente cifró en unos 600.000 el número de manifestantes en todo el país durante este jueves.

El Gobierno entregó cifras dispares. La ministra del Trabajo, Evelyn Matthei, cifró en un 9% la adhesión de funcionarios públicos, mientras que la Asociación Nacional de Empleados Fiscales (Anef) dijo que fue de "más de un 80%".

Se acusó además a la CUT de sumarse a la convocatoria de los estudiantes.

"Lo que queda claro es que el tema es la educación. En la marcha hemos visto a los mismos jóvenes de las marchas estudiantiles. La CUT se ha sumado al movimiento estudiantil", aseguró el portavoz Chadwick.

"Se está pensando en nuevas convocatorias. Hemos dicho que tener una educación es un problema social, es un problema de nuestras familias. Los trabajadores están con nuestros padres también", señaló la dirigente estudiantil Camila Vallejo.

La manifestación fue convocada con pedidos que van desde una reforma a la Constitución y un cambio en el Código del Trabajo, hasta la rebaja de los impuestos a los combustibles. También hace propia la reivindicación de los estudiantes.

La manifestación golpea al presidente Piñera en un momento en que su popularidad se encuentra en un mínimo de un 26%, arrastrada por el extenso conflicto estudiantil al que ha dado respuesta con tres propuestas calificadas de "insuficientes" por los estudiantes.

El gobierno tiene "ceder sus posturas ideológicas y dar paso a una posición que es mayoritaria en el país", señaló otro de los líderes estudiantiles, Giorgio Jackson.

Los disturbios de este jueves se sumaron a las escaramuzas que se registraron durante todo el miércoles, en especial en las afueras de sedes universitarias.

Temprano este jueves -tal como ocurrió la víspera- se levantaron barricadas incendiarias en varias intersecciones de la ciudad, que alteraron el desplazamiento en la hora punta de la mañana.

En total de los dos días de huelga se registraban 456 detenidos y 78 heridos, en su mayoría policías, según balances oficiales.

En ambas jornadas oficinas públicas y parte del comercio del centro de Santiago permanecieron cerradas. En el oriente de la ciudad, en tanto, la situación era más normal.