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  • AFP

La peligrosidad de la ruta que recorren miles de indocumentados centroamericanos para llegar a Estados Unidos aumentó luego de la masacre de 72 migrantes perpetrada hace un año en Tamaulipas, México, según una funcionaria guatemalteca que vela por los derechos de los expatriados.

"Al día de hoy las cosas han empeorado y no tenemos propuestas serias de parte de los Estados para frenar las migraciones" y los peligros que afrontan los migrantes, dijo a la AFP Alejandra Gordillo, directora de la Comisión Nacional para la Atención al Migrante de Guatemala.

Gordillo aseguró que la matanza de Tamaulipas "destapó la caja de Pandora", porque los vejámenes contra los migrantes centroamericanos en México ya existían, pero no eran visibles.

Después de la masacre "se comenzaron a hacer más investigaciones y se encontraron con alrededor de 40 fosas donde localizaron otros 193 cadáveres", dijo.

"El tema de la frontera mexicana no es sólo de secuestros y tráfico de personas, sino que se ha detectado que la misma ruta sirve para tráfico de armas y de órganos humanos, también se utiliza para el narcotráfico", afirmó la funcionaria.

Entre el 22 y 23 de agosto de 2010, 58 hombres y 14 mujeres de Centroamérica, Ecuador y Brasil fueron masacrados en un rancho de San Fernando, un pueblo del estado de Tamaulipas situado a unos 160 km de la frontera con Estados Unidos.

No fueron los últimos migrantes centroamericanos asesinados en México: el pasado 8 de agosto murió lapidado el guatemalteco Julio Cardona, de 19 años, en un suburbio de la capital mexicana. El crimen conmocionó a Guatemala por la supuesta complicidad de policías mexicanos.

Cardona había participado en la caravana "Paso hacia la paz" en México, que en julio recorrió la peligrosa ruta desde la frontera con Guatemala a la de Estados Unidos, para exigir que se localice a unos 800 migrantes desaparecidos.

De acuerdo con la Dirección de Migración guatemalteca, hasta el 15 de agosto de 2011, 38.715 centroamericanos fueron deportados vía terrestre desde México hasta sus respectivos países a través de Guatemala. De ellos, 20.355 eran guatemaltecos.

"Por el peligro que representa, lamentablemente México se ha convertido en un cementerio para los migrantes", dijo el director adjunto de la Pastoral de Movilidad Humana de la Conferencia Episcopal de Guatemala, el brasileño Mauro Verzelletti.

"México, más que un territorio hostil, se ha convertido en un cementerio debido a la falta de voluntad y de políticas a favor de los migrantes", agregó.

Para Gordillo, el detonante de la migración es la pobreza en que vive el 51% de los 14 millones de guatemaltecos y la ausencia de una política migratoria, la cual depende de la agenda de seguridad en vez de pertenecer a la de desarrollo social.

"Hemos enfocado el tema migratorio en sus efectos, cuando las verdaderas causas son la exclusión social, el crecimiento poblacional exagerado de nuestros países, la falta de desarrollo social y rural, por lo cual la migración no es una opción sino una necesidad", lamentó la funcionaria.

"Ellos no van a dejar de intentar migrar cuando pasan hambre, decir que lo van a dejar de hacer es mentira. La gente se va porque tiene necesidad" debido a la pobreza, insistió Gordillo.

"Esto lo que hace es que, sin importar perder la vida, lo seguirán haciendo. La migración no se va a detener si no se atacan las causas que la originan, como la pobreza y el hambre", puntualizó.