•   TRÍPOLI / AFP  |
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Aviones británicos bombardearon un cuartel general de Muamar Kadhafi en Sirte, bastión del régimen y ciudad natal del exhombre fuerte libio, cuya captura seguía siendo ayer viernes el principal objetivo de los rebeldes, que trasladaron su gobierno a Trípoli.

Los rebeldes aseguraron que las fuerzas leales a Kadhafi mataron a más de 150 prisioneros en Trípoli antes de huir frente al avance de los insurgentes.

“Hubo episodios de venganza en las últimas horas antes de la caída del régimen. En Bab Al Aziziya (cuartel general de Kadhafi tomado el martes) hubo una masacre. Mataron a más de 150 prisioneros. Los guardias lo hicieron antes de escapar”, declaró a la AFP Abdel Nagib Mlegta, responsable de operaciones militares de la rebelión en la capital.

La rebelión confirma así la denuncia realizada poco antes por la organización pro derechos humanos, Amnistía Internacional, quien dijo disponer de testimonios de testigos presenciales de esas ejecuciones, aunque no precisó el número de presos muertos.

Amnistía también denunció torturas y maltratos cometidos tanto por rebeldes como por fuerzas leales al régimen en Zauiya, y recordó que estos actos son considerados crímenes de guerra.

Buscan ayuda financiera
Mahmud Jibril, el jefe del Comité Ejecutivo del Consejo Nacional de Transición (CNT), el órgano político de la rebelión, indicó el viernes en Estambul que “la nueva administración que se pondrá en marcha tras la caída del régimen tendrá importantes expectativas (...) y para su éxito el desbloqueo de los fondos congelados es esencial”.

Estas declaraciones tienen lugar al día siguiente de la decisión del Consejo de Seguridad de la ONU de desbloquear 1,500 millones de dólares de activos libios para financiar una ayuda de urgencia a la reconstrucción del país.

Como coronación política a más de seis meses de combates, los rebeldes anunciaron el viernes la instalación de su gobierno en Trípoli, pese a que siguen los combates contra los focos de resistencia de los Kadhafistas. Los rebeldes entraron en Trípoli el pasado sábado.

Contrariamente a decenas de países que han reconocido oficialmente al CNT, el presidente sudafricano, Jacob Zuma, declaró el viernes que esta instancia no representa aún el poder “legítimo” en Libia puesto que continúan los combates.

Paralelamente, la Unión Africana llamó a un “gobierno de transición que incluya todas las partes”.
En cambio, Francia anunció que reabrirá “rápidamente” su embajada en Trípoli, cerrada desde fines de febrero.