•   WASHINGTON / AFP  |
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El presidente Estados Unidos, Barack Obama, declaró ayer  miércoles la situación de “desastre mayor” en Nueva York y Carolina del Norte y el domingo viajará a una de las zonas afectadas por el huracán Irene, mientras miles de personas siguen aisladas por las inundaciones.

“El domingo, cuatro de septiembre, el presidente viajará a Paterson, en Nueva Jersey, para observar los daños causados por el huracán”, anunció la Casa Blanca.

El huracán, que se desvaneció sobre Canadá el martes, pasó por la ciudad de Nueva York sin provocar la devastación que se temía, pero dejó tras de sí inundaciones masivas y millones de personas sin energía eléctrica.

Miles de personas permanecen aisladas por las inundaciones en Vermont, Nueva Jersey y el norte del estado de Nueva York tras el paso de Irene, que barrió la costa este del país el pasado fin de semana.

Tres días después del paso de la tormenta, numerosas localidades continuaban sin electricidad y algunas familias aisladas seguían esperando en ciudades empantanadas que la Guardia Nacional y los Bomberos les llevaran comida y agua.

En otros lugares, los rescatistas han estado evacuando a miles de personas, incluidos ancianos y niños, hasta lugares seguros en lanchas neumáticas.

Comunidades aisladas
Y es que en muchos lugares la ayuda de emergencia debe ser distribuida a través de embarcaciones o vía aérea.

Numerosas carreteras son todavía intransitables después que Irene dejara caer el equivalente a dos meses de lluvias (21 cm) en apenas 24 horas.

“El problema es la inaccesibilidad”, explicó el jefe de las operaciones de urgencia, Dave Miler, a la AFP. Sus equipos seguían sacando vehículos enterrados en el fango y retirando los árboles caídos sobre las vías públicas.

La situación era idéntica en varias regiones de Nueva Jersey y del estado de Nueva York, donde escuelas y centros comunitarios han sido transformados en refugios.

En Paterson, la ciudad del nordeste de Nueva Jersey que Obama visitará el domingo, y en otras localidades cercanas, el nivel río Passaic subió cuotas récord inundando las calles.

La declaración de la situación de “desastre mayor” en Carolina del Norte y Nueva York permitirá habilitar fondos federales para aliviar los esfuerzos de recuperación en esos dos estados, fuertemente afectados por la tempestad.

Según cifras oficiales, al menos 43 personas murieron durante el paso de Irene por Estados Unidos, ocho de ellas en Nueva York, siete en Nueva Jersey y otras seis en Carolina del Norte, donde Irene tocó tierra el sábado pasado con vientos superiores a los 140 km/h.

Antes, Irene pasó por el Caribe, donde alcanzó la categoría tres en al escala Saffir-Simpson, de cinco, con vientos de 185 km/h, y dejó cinco muertos en Haití, República Dominicana y Puerto Rico.

La empresa de evaluación de riesgo Eqecat calculó que la destrucción provocada por el meteoro en la costa este de Estados Unidos, donde más de 40 millones de personas se vieron afectadas, en más de 10,000 millones de dólares

Entretanto, en Washington el paso de Irene ha provocado otra riña política en torno al déficit presupuestario, ya que el jefe de la mayoría republicana en la Cámara de Representantes, Eric Cantor, exigió que los fondos destinados a la reconstrucción sean equilibrados con más recortes presupuestarios.

“En este tipo de casos, seguro, el Estado federal tiene un papel que jugar y evidentemente encontraremos el dinero, pero se deberá hacer de modo que haya recortes en otros rubros”, dijo Cantor en declaraciones a la cadena de televisión Fox News.

En respuesta, la Casa Blanca destacó que la prioridad de los poderes públicos debía ser “reaccionar a la catástrofe y ayudar a las zonas siniestradas a recuperarse”, y acusó a la anterior administración republicana, bajo la presidencia de George W. Bush, de haber acumulado “facturas sin precedentes y no haberlas pagado nunca”.