•   EL CAIRO / EFE  |
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El fiscal general de la ciudad siria de Hama, Adnan al Bakur, presentó su dimisión en protesta por los excesos que cometieron las fuerzas del régimen de Bachar al Asad en esta localidad del centro del país.

En un vídeo difundido ayer por internet, Al Bakur enumeró, con la mirada fija en la cámara y unos papeles entre las manos, una serie de asesinatos cometidos por las fuerzas de seguridad y los llamados “shabiha” o matones del régimen.

Esa decisión le ha costado su “secuestro”, según grupos opositores como los Comités de Coordinación Local, que reclamaron su liberación inmediata.

Al Bakur denunció la ejecución de 72 manifestantes y activistas políticos el pasado 31 de julio, cuyos cadáveres -agregó- fueron sepultados en fosas comunes en la aldea de Al Jalediya, cercana al cuartel militar de Hama.

Fue precisamente en la víspera del mes de ayuno del Ramadán cuando los tanques del Ejército sirio irrumpieron en Hama en medio de un fuerte tiroteo y dejaron decenas de muertos, según los opositores.

De tal palo tal astilla

En medio de un fuerte bloqueo informativo, la ofensiva se intensificó en los días siguientes, lo que hizo recordar a sus habitantes la matanza vivida en 1982, cuando el padre del actual presidente, Hafez al Asad, aplastó un levantamiento islamista con un resultado de entre 10,000 y 40,000 muertos.

Por otro lado, el fiscal general de Hama señaló que unos 420 cuerpos fueron enterrados en fosas comunes cavadas en los parques públicos de la ciudad, convertida en uno de los principales blancos de los ataques que buscan aplacar las protestas contra Al Asad.

“Me pidieron preparar un informe que dijera que esas personas fueron asesinadas por grupos armados”, apuntó Al Bakur, haciendo uso de la denominación que da el régimen a los opositores para justificar la represión.

Además, el abogado calculó que alrededor de 10,000 manifestantes pacíficos fueron arrestados de forma indiscriminada por las fuerzas de seguridad y que las víctimas de las torturas en los cuarteles ascienden a 320 personas.

El dimitido funcionario dijo poseer testimonios y documentos que prueban cómo el Ejército sirio destruyó casas de los barrios de Al Hamediya y Al Qusur con habitantes en su interior y abandonó los cadáveres bajo los escombros durante varios días.

Asimismo, culpó de esas matanzas al ministro del Interior sirio, Mohamed al Shear, y a altos cargos de la seguridad y los servicios secretos de Hama.