•   Sao Paulo, Brasil  |
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  • EFE

La ciudad de Sao Paulo, la mayor urbe de Brasil, vive una situación inusitada por una huelga de los trabajadores públicos de los servicios funerarios que impide la entrega y sepultura de los fallecidos, lo que llevó hoy a la Justicia a exigir el fin de la paralización.

El Tribunal de Justicia de Sao Paulo determinó este jueves el fin de la huelga, que completó tres días, y que provocó un caos en el servicio funerario de la ciudad.

El magistrado David Haddad concluyó que si el sindicato de los trabajadores funerarios persiste con la huelga, de manera parcial o indefinida, se le aplicará a la entidad una multa diaria de 60.000 reales (unos 37.406 dólares).

Los servidores públicos exigen un reajuste salarial del 39 por ciento y mejores condiciones de trabajo.

La situación hizo que agentes de la Policía municipal transportaran algunos cadáveres en las patrullas y que jardineros de la alcaldía fuesen remitidos a los cementerios para suplir a los sepultureros que se adhirieron a la huelga.

Familiares de los fallecidos también colaboraron con las labores en los cementerios y por la falta de personal en las salas de velación muchos velatorios tuvieron que realizarse en las propias casas de los difuntos, como se hacía hasta hace algunos años.

La huelga, calificada como "ilegal" por la Justicia, tiene la adhesión del 90 por ciento de los 1.336 trabajadores del servicio funerario de la ciudad.