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  • AFP

La Sociedad Interamericana de Prensa (SIP) pidió el viernes a las autoridades mexicanas investigar a fondo los asesinatos de las periodistas Ana María Marcela Yarce y Rocío González, que aparecieron muertas el jueves en Ciudad de México.

"Condenamos profundamente estos hechos, y exhortamos a las autoridades que no se descarte ninguna hipótesis", dijo Gonzalo Marroquín, presidente de la SIP, directivo del diario guatemalteco Siglo 21, al expresar su consternación y repudio por este crimen.

Según las autoridades, las primeras hipótesis indican que los homicidios pudieron estar relacionados a la delincuencia común o al feminicidio.

"Hemos acumulado experiencia suficiente en estos años, como para que no se prejuzgue de antemano ningún hecho contra un periodista hasta que las investigaciones sean exhaustivas y concluyentes", agregó Marroquín en nombre de la asociación patronal de medios de comunicación de la región.

Los cuerpos de las periodistas, ambas de 48 años según la SIP, fueron hallados el jueves en un parque de Iztapalapa, un sector del este de Ciudad de México.

Yarce era gerente de Relaciones Públicas de la revista Contralínea. González era periodista independiente y trabajó 20 años en Televisa. También era propietaria de una casa de cambio en el Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México.

Las periodistas estaban por iniciar la publicación conjunta de una revista corporativa.

El director de Contralínea, Miguel Badillo, dijo que no estaban investigando para la revista algún tema delicado y que no estaba al tanto de ningún tipo de amenazas.

El presidente de la Comisión de Libertad de Prensa e Información, Robert Rivard, director del diario texano San Antonio Express-News, se manifestó "muy contrariado por este tercer asesinato de periodistas en la última semana", en referencia a la Conferencia Hemisférica que realizó la SIP en Puebla la semana pasada, precisamente destinada a debatir estrategias por la violencia contra la prensa.

Yarce y González fueron vistas por última vez el miércoles por la noche. Sus cuerpos fueron hallados desnudos, atados de pie y manos, con una cuerda en el cuello, un impacto de bala cada uno y tapados con una lona.

En un informe entregado en junio en Ginebra, el relator de la ONU para la libertad de opinión y expresión, Frank La Rue, catalogó a México como el país de América más peligroso para los periodistas, con 66 periodistas asesinados entre 2000 y 2010.

Al menos otros seis periodistas fueron asesinados en México en lo que va de este año, según la Comisión Interamericana de Derechos Humanos con sede en Washington, que ha formulado reiterados pedidos a las autoridades mexicanas para que investiguen los crímenes y eviten la impunidad.