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  • AFP

El presidente Barack Obama y su esposa Michelle depositaron una corona de flores blancas en el lugar donde se estrelló el avión de pasajeros secuestrado durante el 11 de septiembre en Shanksville, Pensilvania (norte).

Los Obama se acercaron al recién inauguarado monumento de mármol en memoria de los 40 pasajeros y tripulantes del avión y colocaron una gran corona de flores blancas frente a una de las paredes de mármol pulido, en la que están inscritos los nombres de las víctimas.

Luego la pareja presidencial permaneció a un lado e inclinó la cabeza en varios momentos de silenciosa contemplación.

Familiares y amigos de aquellos que murieron en el vuelo 93 una década atrás regresaron el domingo al lugar de la tragedia para recordar a sus seres queridos como héroes de Estados Unidos en la guerra contra el terror.

Más de 2.000 personas participaron del homenaje anual en un campo de la Pensilvania rural -que se destinó el sábado a un monumento nacional- donde se estrelló el cuarto de los aviones de pasajeros secuestrados el 11 de septiembre de 2001, a 20 minutos de haber partido de Washington.

"Perdimos demasiado hace 10 años. La angustia del 11 de septiembre continúa afectando", dijo Gordon Felt, presidente de la fundación Families of the Flight 93 (Familias del Vuelo 93), ante los manifestantes presentes antes del arribo al lugar del presidente Obama.

"Nunca debemos olvidar el horror del 11/9", agregó Felt, quien perdió a su hermano Edward Porter Felt, de 41 años, un ingeniero en computación, en el vuelo de United Airlines tomado por cuatro secuestradores de Al Qaida.

El sol se asomó por detrás de las nubes y una suave brisa soplaba sobre las colinas cuando familiares de las víctimas se turnaron para leer los nombres de los fallecidos, cada uno seguido por una campanada.

La seguridad era estricta en el lugar pero no abrumadora, mientras que la Administración Federal de Aviación había declarado zona de exclusión aérea el cielo de Shanksville hasta 18.000 pies durante la mayor parte del domingo.

En un discurso más temprano, el gobernador de Pensilvania, Tom Corbett, dio la nota patriótica.

"Los pasajeros del vuelo 93 marcaron un nuevo rumbo, un nuevo estándar para el valor estadounidense", dijo.

"Su levantamiento fue el momento histórico en que los estadounidenses demostraron lo que nos hace diferentes: sabemos que hay cosas más importantes que nuestras propias vidas... La principal de ellas, la libertad", dijo.

Tras los homenajes, estaba previsto que Obama y su esposa se dirigieran a Washington y al Pentágono para homenajear a los fallecidos por el atentado realizado con otro avión secuestrado que se estrelló en la sede militar de Estados Unidos.