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  • AFP

Uno de los hijos del ex dirigente libio Muamar Kadhafi, Saadi, llegó a Níger, mientras las fuerzas del nuevo poder libio se preparaban a atacar los últimos bastiones pro-Kadhafi tras la autorización de la dirigencia rebelde.

"Una patrulla de las Fuerzas Armadas de Níger interceptó un convoy donde estaba uno de los hijos de Kadhafi", afirmó el ministro nigeriano de Justicia y portavoz del Gobierno, Marou Amadou, y precisó que se trata de Saadi Kadhafi, ex futbolista y luego jefe de una unidad militar de élite.

"En estos momentos el convoy se dirige hacia Agadez (norte de Níger). No se descarta que llegue entre hoy (domingo) y mañana a Niamey", capital del país, agregó el vocero.

Saadi Kadhafi, de 38 años, es un deportista que fue contratado en 2003 por el equipo Perugia, de la 1a división del fútbol italiano. En 2004 renunció a su carrera en el fútbol y desde entonces se consagró a las fuerzas armadas, dirigiendo una unidad de élite.

El número dos del Consejo Nacional de Transición (CNT), Mahmud Jibril, quien asume funciones de Primer ministro, afirmó este domingo en Trípoli que un nuevo gobierno de transición sería formado en Libia entre "una semana y diez" días.

Tras el fracaso de las negociaciones con miras a la rendición de los bastiones pro-Kadhafi de Bani Walid, Sirte y Sebha (centro), Mustafá Abdeljalil, presidente del CNT, autorizó el sábado a los combatientes a iniciar las ofensivas.

Abdeljalil, quien llegó el sábado a Trípoli en su primera visita a la capital libia desde el inicio de la rebelión en febrero dijo que "ahora la situación está en las manos de los combatientes revolucionarios" y los dejamos decidir atacar "cuando quieran".

Su visita era muy esperada por los partidarios del CNT, pues esperan que calme las rivalidades surgidas entre las filas rebeldes. Combatientes en Misrata, tercera ciudad de Libia, comenzaron a cuestionar la autoridad del CNT (con sede en Bengasi -este-), al negarse a entregar los tanques abandonados.

"Tenemos que juntar fuerzas para liberar las ciudades" en manos de los pro Kadhafi, dijo Abdeljalil. Y "no debemos olvidar que Muamar Kadhafi todavía está vivo y que tiene dinero y oro para corromper a la gente".

Unas 12 personas murieron y 16 resultaron heridas en enfrentamientos el sábado entre combatientes anti-Kadhafi rivales de las tres ciudades del suroeste libio.

Los enfrentamientos se dieron entre combatientes con viejas rivalidades de Gharyane y Kikla, por un lado, y de Al Asaba, por el otro, según indicó el presidente del Consejo local de Gharyane, Wahid Barchane, y el jefe del consejo militar de Al-Asaba, Saad al-Chartaa.

Según Barchane, los rebeldes de Al Asaba hicieron una emboscada a los de Gharyane y Kikla, cuando éstos les pidieron prepararse para recibirlos y entregar el armamento pesado que habían dejado los pro Kadhafi.

En el terreno de las ofensivas contra los pro Kadhafi, por la mañana decenas de camionetas con cañones anti-aéreos estaban congregados a la entrada de Bani Walid (170 km al sureste de Trípoli) y combatientes rebeldes cada vez más numerosos tomaban posiciones.
Antes, los combatientes pro-CNT dijeron que sacaron desde el sábado a los pro-Kadhafi de Wadidinar, valle cercano a Bani Walid, en enfrentamientos que causaron cuatro muertos en cada bando, según fuentes médicas de la CNT.

"Nuestro mayor desafío era la presencia de francotiradores emboscados en el valle. Pero hoy esperamos entrar a Bani Walid", declaró el coronel Ahmad Ali Mohammed.

Otro periodista dijo que los combatientes reunidos desde la madrugada en Hicha, a 90 km de Misrata, habían comenzado a avanzar por el oeste hacia Sirte (360 km al este de Trípoli), la región natal de Muamar Kadhafi.

Los hombres estaban apoyados por unos 200 vehículos, en particular camionetas equipadas de artillería liviana, kalachnikovs, cohetes Grad y baterías anti-aéreas.

Los habitantes hacían el signo de la victoria al paso de los combatientes, que retiraban de los edificios la bandera verde, símbolo de Muamar Kadhafi.

En el frente de Sirte, los combatientes pro-CNT estaban todavía a unos 60 km de la ciudad. Según un comandante del frente que pidió el anonimato, no habrá "una gran ofensiva antes de una semana".