• Nueva York |
  • |
  • |
  • AFP

El Memorial del 11 de Septiembre, un parque en homenaje a las víctimas de los atentados de 2001 construido en el lugar donde se levantaban las Torres Gemelas en Nueva York, abrió sus puertas al público el lunes y ya no tiene entradas disponibles hasta mediados de octubre.

El memorial tiene como eje dos monumentales estaques negros con cascadas situados en el sitio exacto donde se encontraban las torres Sur y Norte del World Trade Center (WTC), que se desplomaron hace diez años, tras ser impactadas por dos aviones de línea secuestrados.

Los estanques están rodeados por placas de bronce en la que se han grabado los nombres de las 2.977 víctimas de los atentados de 2001 y las seis víctimas de un primer ataque contra el WTC realizado en 1993.

El parque, de 6,5 hectáreas, cuenta además con 200 robles ya plantados sobre un total de 400 que deberían rodear los estanques, así como un pabellón que no estará abierto hasta 2012, cuando se inaugure el museo del memorial.

La expectativa pública para visitar el memorial es tanta que el lunes se esperaban 7.000 visitantes, según la prensa estadounidense, y ya no hay entradas disponibles para las próximas semanas.

En efecto, el lunes se podían reservar tickets en el sitio internet del memorial recién para el 11 de octubre (http://www.911memorial.org/).

Sin embargo, los familiares de las víctimas tendrán prioridad y entradas especiales a su disposición.

Como en otros sitios históricos de Estados Unidos, la admisión es gratuita pero los visitantes necesitan obtener su entrada con anterioridad y para una determinada hora.

La capacidad máxima del lugar es de 1.500 personas juntas y está abierto todos los días, al menos unas diez horas diarias (de 10H00 a 20H00 del lunes a viernes y de 09H00 a 20H00 los fines de semana).

Las apertura del Memorial fue la gran novedad para las familias de las víctimas de los ataques de 2001 en la ceremonia en conmemoración del décimo aniversario el domingo.

Tras años asistiendo a un lugar más bien siniestro conocido con el nombre de "Ground Zero" por la desolación que quedó allí luego de los atentados contra las Torres Gemelas, las familias pudieron finalmente encontrar un sitio donde recogerse y recordar a los suyos de manera más adecuada.

El domingo, en lo que puede volverse una tradición, muchos familiares copiaban el nombre de su ser querido frotando un crayón sobre un papel encima de la letras grabadas en el bronce.