• Washington, Estados Unidos |
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  • AFP

La política de facilitar el envío de remesas y de viajes de los cubanoestadounidenses a la isla comunista se mantendrá, a pesar de reveses en la relación bilateral como el encarcelamiento del estadounidense Alan Gross, declaró este lunes el presidente Barack Obama.

Estados Unidos apoya las gestiones del ex gobernador de Nuevo México, Bill Richardson, para lograr la liberación de Gross, pero esa es una iniciativa privada del político, recordó Obama en entrevista con corresponsales hispanos.

"En líneas generales la política que tenemos, de facilitar más remesas y viajes para que las familias puedan ir a Cuba, creemos que es la apropiada", dijo Obama en la entrevista.

Esa política "da más poder a los cubanos dentro de Cuba", añadió.

"El gobierno cubano no ha dado evidencias de que sean suficientemente agresivos a la hora de cambiar sus políticas economías y ciertamente no han sido suficientemente agresivos para liberar a los prisioneros políticos", explicó.

Obama se mostró cauto sobre el régimen cubano mientras Richardson, un conocido político del Partido Demócrata que logró en el pasado otras liberaciones de presos en países como Corea del Norte y Bangladesh, se halla el Cuba desde la semana pasada.

Richardson no ha logrado visitar a Gross, de 62 años, condenado a 15 años de cárcel por entregar equipos de comunicación satelital a personas consideradas opositoras por el gobierno.

Su arresto en diciembre de 2009 terminó con un breve período de distensión política entre Estados Unidos y Cuba -iniciado con la llegada de Barack Obama a la Casa Blanca.

"Richardson opera como ciudadano privado", precisó Obama, quien añadió luego: "Todo lo que pueda hacerse para lograr la libertad de Gross es bienvenido".

Obama volvió a instaurar el envío de remesas y los viajes ilimitados de cubanoestadounidenses a la isla, además de suavizar las condiciones para los científicos, deportistas o artistas.

Paralelamente permitió la venta de equipos de comunicación, una controvertida medida para las autoridades cubanas, que siguen acusando a Washington de querer desestabilizarlos.